MACHADO BoletÃn novedades 15 1 20 ZC.pdf

Vista previa de texto
FILOSOFÍA
PREVENTA
15 enero 2020
«YO QUE SIEMPRE CANTÉ A LA ALEGRÍA, HOY ENTONO ESTAS
TRISTES CADENCIAS. ME DICTAN ESTAS PALABRAS LAS
DESGARRADAS MUSAS Y EL LLANTO BAÑA MI ROSTRO
MIENTRAS ESCRIBO».
Boecio
Consuelo de la filosofía
C olección: Cuadernos del Acantilado, 100
ISBN: 978-84-17902-20-9
Encuadernación: rústica cosida
Páginas: 208
Dimensiones: 11,5 x 18 cm
PVP: 14 € (sin IVA: 13,46 €)
Traducción de Eduardo Gil Bera
A lo largo del milenio que separa el final de la Antigüedad del
Renacimiento, la autoridad de Boecio fue tal que sólo podía
compararse con la de Aristóteles y Agustín de Hipona. Esta
celebridad se debió, sobre todo, a su última obra, el Consuelo
de la filosofía, escrita mientras aguardaba su ejecución en la
cárcel de Pavía, que lo elevó a la categoría de sabio ejemplar. El
texto no sólo muestra lo que la filosofía puede ofrecer al
individuo en términos morales, sino que es además un
extraordinario compendio de las doctrinas de los filósofos
clásicos—Platón, Aristóteles, Séneca, Virgilio, Horacio,
Cicerón, Ovidio, Plutarco y Juvenal—para quienes la
sabiduría consistía en llevar una vida bondadosa, digna y
respetable. Una obra cuyo influjo perduró, más allá de la
filosofía, en las obras de grandes literatos como Chaucer,
Boccacio y Dante.
BOECIO (Roma, c. 480 – Pavía, 524) fue el filósofo más
isbn 978-84-17902-20-9
9
788417
902209
distinguido de su tiempo. Estudió en Atenas la filosofía de los
estoicos, Platón y Aristóteles, la obra de los cuales tradujo al
latín, y demostró que sus doctrinas eran conciliables con el
cristianismo. Considerado por la crítica moderna el último
romano y el primer escolástico, fue asimismo autor de diversos
tratados de lógica, matemáticas, música y teología. Por su gran
prestigio, fue nombrado consejero y cónsul del reino ostrogodo.
En 524 Teodorico el Grande ordenó su juicio, encarcelamiento
y ejecución acusándolo de haber conspirado para derrocarlo.
«El único texto filosófico que se mantuvo de manera
continua entre las lecturas de la mayor parte de estratos de
la sociedad medieval, desde el escolar y el universitario
hasta el monástico y laico».
Antonio Doñas, Cahiers d'études hispaniques médiévales
