REVISTA NUMERO 13 CANDÃS EN LA MEMORIA.pdf

Vista previa de texto
GENARO MENÉNDEZ GONZÁLEZ
Barco HERMANOS EZQUIAGA 12 de febrero de 1987
Entre Mar de Mares y el Cachucho (caladeros)
En la madrugada del 9 de febrero de 1987, con
seis tripulantes a bordo, se hacía a la mar el
“Hermanos Ezquiaga”, embarcación de 10,30
metros de eslora y un registro de 11,46 toneladas,
matrícula de Santander, que había sido comprada en Motrico para Avilés. Puso rumbo al Noroeste para iniciar la faena en Mar de Mares ( en
la vertical de Cabo Vidío). A las 15 horas de ese
día comunicó con “La Castellana” y dijo que dejaba ese caladero con la intención de trasladarse
al Agudo o al Cachucho (Tazones/Ribadesella)
para probar suerte más al Este.
El tiempo no era bueno: viento del Suroeste
rolando al Noroeste y mar gruesa. Cuatro días
después, el jueves 12, la esposa del patrón y armador -Miguel Reyes López, de 39 años- alertó
a la Ayudantía de Marina de la falta de noticias.
Se inició la búsqueda con un helicóptero, el
remolcador de altura “Punta Salinas” y varios
pesqueros, entre ellos el arrastrero “Nuevo Juanito Hermanos”. También participó el patrullero
de la Armada “Mouro”. El martes día 17, a 60
millas al Norte de San Vicente de la Barquera, se
localizó un cajón de palangre y en la ensenada de
Munielles (Luanco) apareció una boya de palangre con las iniciales de la lancha (HE). El 18, diez
días después, se dio por concluida la búsqueda
y oficialmente por desaparecidos a los seis tripulantes. Nunca más se encontró rastro alguno.
¿Abordaje por otro buque?, ¿vía de agua por
desfondamiento por los golpes de mar ?, ¿tragado por el oleaje?
El 13 de febrero de 1987 la primera página de LA
NUEVA ESPAÑA daba cuenta de que «Un pesquero con seis tripulantes de Avilés y Luanco desaparece frente a Cudillero». Uno de los tripulantes del «Hermanos Ezquiaga», que así se llamaba
el barco, era Genaro Menéndez, que contaba 29
os de edad. Un día después, el 14 de febrero, el
periódico narraba la infructuosa búsqueda. José
Ángel Gutiérrez, quien fuera patrón mayor de
la Cofradía de Pescadores «Virgen del Rosario»
de Candás, recuerda a la perfección la tragedia.
«Estaban al palangre en “Mar de mares”, un caladero a 8 o 10 millas de la costa y había mucha
mar. Comunicaron una avería por radio y luego
ya no hubo más comunicaciones. Estuvimos 15
días buscando los cuerpos y restos del barco,
anduvimos todos los pedreros y las playas pero
no encontramos nada, sólo una boya y un chaleco», recuerda. El curtido marinero candasín era
amigo íntimo de Genaro Menéndez, «habíamos
andado juntos a la mar», señala, pero, además de
lo profesional, les unía la amistad. José Ángel
Gutiérrez, patrón del candasín «Siempre gaviota», ofrece también los datos sobre el «Hermanos
Ezquiaga». Era una lancha de bajura, de unos 11
metros de eslora, era de madera y estaba pintada
de rojo. El marinero explica que «si da la vuelta
el barco y no puedes salir antes, lo normal es que
te chupe para abajo y que no aparezca nada».
Eso fue lo que pasó, según los entendidos, con
los seis marineros que desaparecieron con el
pesquero que tenía base en Avilés. El «Hermanos Ezquiaga» se hizo a la mar la noche de
un domingo 9 de febrero de hace dos décadas. A
bordo iban Miguel Pérez (armador), Luis Pérez
Romero, los hermanos José Ramón y Antonio
Soriano Cortés, Miguel Prieto Tomé (cocinero) y el candasín Genaro Menéndez Rodríguez.
Estos dos últimos no formaban parte de la tripulación oficial del «Hermanos Ezquiaga» aquella
madrugada de febrero. El barco tenía previsto
regresar a Avilés, donde tenía base, el miércoles
al mediodía, pero nunca regresó. Las crónicas de
la época narran que «el lunes se tuvo el último
contacto con el “Hermanos Ezquiaga”. El barco 15
