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IN MEMORIAM

ALEJO ARNÁIZ MARINA
(1955-2018)

Nacido en Madrid en 1955, ingresó en la
Academia General Militar de Zaragoza en 1974,
pasando después a la Academia de Artillería de
Segovia, de la que salió promovido a teniente de
Artillería en el verano de 1980.
En aquellos años segovianos le conocimos, iniciando una grata amistad.
Sirvió como tal, y como capitán, en el Regimiento de Lanzacohetes y como profesor de la
Academia de Artillería; y entre 1987 y 1993 en el
Regimiento de la Guardia Real, como jefe de la
2ª sección (Información, Protocolo y Relaciones
Públicas).
Cuadernos de Ayala 76 - OCT/2018 [40]

Promovido a comandante en 1993, pasó a
la División de Inteligencia del Estado Mayor del
Ejército, hasta que en 1997 retornó a la Guardia
Real con el mismo destino que había tenido años
antes, es decir ocupándose de ceremonial y relaciones institucionales.
Durante los años de ese periodo profesional, se diplomó en Estudios Internacionales (Consejo Superior de Investigaciones Científicas); en
Protocolo y Ceremonial del Estado (Universidad
de Oviedo); en Genealogía, Heráldica y Nobiliaria
(Instituto Salazar y Castro); y en Heráldica, Genealogía, Uniformología, Vexilología y Música Marcial (Instituto de Historia y Cultura Militar). Era un
apasionado de la Historia hispana, y un voraz lector de libro y estudios atinentes a ella.
En 2001 fue nombrado director de Protocolo y Relaciones Públicas del Ministerio de Defensa (con el ministro Federico Trillo-Figueroa),
sirviendo allí hasta 2003, en que pasó a la Gerencia de Infraestructuras y Equipamiento de Defensa.
En 2005 fue nombrado asesor del Departamento de Protocolo, en la Secretaría General
de la Presidencia del Gobierno. Desde entonces,
se convirtió en la sombra del presidente Rodríguez Zapatero.
En 2014, siendo ya coronel de Artillería,
fue nombrado subdirector general de Protocolo y
Ceremonial del Estado, donde afianzó su crédito
como profesional de referencia en España, merced a su larga trayectoria en protocolo de Estado.
Durante su carrera, mereció ser comendador de las Órdenes de Carlos III, de Isabel la Católica y del Mérito Civil, caballero placa de la Real
y Militar Orden de San Hermenegildo, oficial de
las de Bernardo O’Higgins (Chile) y del Cedro (Líbano), y caballero de la del Mérito (Alemania).
Aunque padecía de una grave enfermedad desde muchos meses antes, su muerte inesperada, ocurrida el 17 de diciembre último, nos
ha dejado un sentimiento de pena muy grande.
España ha perdido a un gran profesional y a un
servidor leal de la Corona y del Estado; sus muchos amigos, a un amigo excelente, discreto y
bueno.
Descanse en paz.
El Dr. Vizconde de Ayala