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Cuando la concentración de calcio en la sangre sube de repente, el cuerpo intenta
revertir ese nivel anormal excretando calcio de los riñones a través de la orina. En
otras palabras si tratas de beber leche para obtener calcio, producirás el irónico
resultado de disminuir el nivel general de calcio en tu cuerpo. Los cuatro grandes
países productores de lácteos –Estados unidos, Suecia, Dinamarca y Finlandia– donde
se consume mucha leche a diario, tienen una gran incidencia en casos de fracturas de
cadera y osteoporosis.
Por el contrario, los peces pequeños y las algas, comidas durante años por
los japoneses y originalmente consideradas bajas en calcio, contienen
calcio que no se absorbe con rapidez, de forma tal que se eleven las
concentraciones en la sangre. Más aún, los casos de osteoporosis eran casi
inexistentes en Japón en la época en que la gente no bebía leche. Aún hoy
es raro encontrar casos de osteoporosis entre aquellos que no toman leche
de forma regular. El cuerpo puede absorber el calcio y los minerales
necesarios a través de la digestión de pequeños camarones, pescados y
algas (Shinya, 2013, págs. 75-76).
