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DEL BURGO JI Arzallus o la reencarnación de Sabino Arana. Voz Populi, marzo 2019 (1).pdf


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Javier Arzalluz nació en 1932 en el seno de una familia carlista. Su padre fue requeté en la
Guerra Civil y no renegó de sus ideas políticas. Como premio a su participación en la guerra, el
régimen le concede un estanco de tabaco y lotería. Murió en 1949, el mismo año en que su hijo
Javier entra en la Compañía de Jesús, que durante sus largos años de “maestrillo” le permite
graduarse en Derecho. Se ordenó sacerdote en 1963. En 1970 cuelga la sotana. Sus
hagiógrafos dicen que lo hizo para dedicarse a la política. Pero la realidad es que todavía
llevaba sotana cuando en la Universidad de Deusto se hablaba de que estaba en amores
con Begoña Loroño, con quien contrajo matrimonio en 1971.

Desconozco en qué momento de su vida se sintió atraído por la ideología de Sabino Policarpo
Arana, el fundador del PNV a finales del siglo XIX y su principal ideólogo. Sus biógrafos
cuentan que Arzalluz ingresó en el PNV en 1969, aunque no tuvo una militancia destacada
hasta la muerte de Franco en 1975. De su etapa de actividades en la cómoda clandestinidad,
Arzalluz nos dejó un recuerdo sorprendente. Reconoció que muchas veces se habían
preguntado “¿Qué pasará cuando se muera Franco?”. En 2004 hizo esta revelación: “Nosotros
estábamos preparados. Nosotros incluso teníamos armas. Toda una partida de metralletas
fabricadas por nosotros. No te puedes hacer una idea lo fácil que es en este país fabricar una
metralleta o cualquier cosa con todos los talleres que hay, que muchos son de gente nuestra.
Habíamos traído de Venezuela un especialista, digamos, en turbulencias políticas que era
nuestro pero había estado trabajando con los americanos, para reunir a la gente joven y
formarla. Por tanto teníamos gente y teníamos armas… Yo tenía una pistolita clandestina, que
me regaló un puertorriqueño…”.

Arzalluz bebió en las fuentes de Sabino Arana, el fundador de la patria vasca o el “Libertador”,
título que le reconoció José Antonio Aguirre, el presidente de la región autónoma del País
Vasco en 1936, porque “sacó al pueblo vasco de su decadencia, le recordó su historia, sacudió
su voluntad y le colocó en vías de renacimiento y redención”.

Al padre de Arzalluz, requeté en la Guerra Civil, el régimen le premió
tras la contienda con un estanco de tabaco y lotería
Sabino Arana no se merece ningún homenaje ni reconocimiento. En realidad fue un sembrador
de odio con un pensamiento racista, xenófobo y machista. Y por si alguien se enfurece porque
le tilde de machista, el propio Arana nos revela cuál es su concepción de la mujer tal y como se
la expresó a su propia esposa: "Uno de tus deberes es estar sumisa a mis mandatos y
obedecerme en todo lo que no vaya contra Dios". Y es que para el fundador “la mujer es vana,
es superficial, es egoísta, tiene en sumo grado todas las debilidades propias de la naturaleza

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