DEL BURGO JI Arzallus o la reencarnación de Sabino Arana. Voz Populi, marzo 2019 (1).pdf


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Por eso, cuando de la llegada a la diócesis de Bilbao de un obispo maketo -“un tal Blázquez”-,
reacciona airadamente porque el designado ni es vasco ni sabe euskera. Es tanta su santa
indignación que amenaza incluso con provocar un grave conflicto con la Iglesia.

Atiza constantemente, erga omnes, el fuego del victimismo vasco. Predica la animadversión
que según él se profesa "en España" a todo lo vasco. Tenemos a todos en contra. Nos odian
por ser vascos, repite una vez tras otra con ese tono despreciativo e irritado que le caracteriza.
Arzallus se refiere siempre a “ellos” -el enemigo- frente a “nosotros”. Es la dicotomía favorita del
patriarca nacionalista que parece estar siempre de mal humor. Ellos son la Iglesia, por su falta
de sensibilidad, o el rey, porque defiende una idea trasnochada de la unidad de España, o las
Fuerzas Armadas porque, según su peculiar interpretación, mantienen a España en libertad
vigilada a tenor de lo dispuesto en el artículo 8º de la Constitución, o, simplemente, los partidos
no nacionalistas. Ellos son también los medios de comunicación invasores -si son de "allí"- o
españolistas -si son de "aquí"-, contra los que el nacionalismo lucha en condición de
inferioridad, pese al uso y abuso de dos canales de televisión -“la televisión de aquí”- y de
varias emisoras de radio.

Acoso a la prensa
Un buen día, Arzallus, en perfecta coordinación con sus amigos de EH, denunció públicamente
a un grupo de periodistas por su fobia antinacionalista. Con el lenguaje belicoso que le
caracteriza se refirió a su pertenencia a “la Brunete mediática”, en alusión a la unidad militar
situada en las cercanías de Madrid y en la que los golpistas del 23-F habían depositado
vanamente sus esperanzas. "Estamos ante un auténtico 18 de julio sin cañones, que ya no son
presentables en Europa", aunque "todo 18 de julio contra los vascos desembocará en la
decisión de plantar cara a cualquier invasión, sea mediática o masiva. No van a amilanarnos en
el ejercicio de nuestra libertad de expresión y de nuestro elemental derecho de autodefensa".
En su delirio, Arzallus arremete también contra Angel Arnedo, director del periódico bilbaíno El
Correo del que dice que es militar (hizo las milicias universitarias) y nada menos que "utiliza la
violencia mediática". Ataque que no era nuevo, pues en 1996 la ejecutiva del PNV había
declarado el "boicot" al mismo periódico, cuyo director era por aquel entonces José Antonio
Zarzalejos, víctima de una especial campaña de acoso por parte de las juventudes
nacionalistas. Pues bien, poco después de esta denuncia, publicada en el periódico
nacionalista Deia, algunos de los miembros de esa supuesta división acorazada mediática
fueron amenazados por los elementos proetarras y, en algún caso, recibió cartas bomba. Y es
que los “chicos de ETA” o “los chicos de la gasolina”, o los “patriotas” que practican la lucha
armada, que de todas esas maneras los llama cariñosamente Arzallus, siguen atentos a sus
palabras y llevan sus enseñanzas hasta sus últimas consecuencias.

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