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YONAH
JONAS
2:7 Me hundí hasta la base de las montañas; las trancas de la tierra se cerraron sobre mí
para siempre. ¡Sin embargo tú sacaste mi vida del hoyo, oh Yahweh mi Elohé!
2:8 Cuando mi vida se me escapaba, me acordé de Yahweh; y mi tefilat vino delante de ti, a
tu kadosh Templo.
2:9 Los que se aferran a la vana ilusión olvidan su propio bienestar,
2:10 pero yo, con resonante acción de gracias, sacrificaré para ti; los votos que he hecho los
cumpliré. ¡La liberación es de Yahweh!
2:11 Yahweh mandó al pez, y este vomitó a Yonah en tierra seca.
3:1 Vino la davar de Yahweh a Yonah por segunda vez:
3:2 Ve enseguida a Niniweh, esa gran ciudad, y proclámale lo que yo te diga.
3:3 Yonah fue enseguida a Niniweh según el mandato de Yahweh. Niniweh era una ciudad
enormemente grande con una anchura de tres días de camino.
3:4 Yonah emprendió viaje y se dirigió a la ciudad por una distancia de un día de camino, y
proclamó: ¡Cuarenta días más, y Niniweh será derribada!
3:5 La gente de Niniweh le cmelejó a Elohé. Proclamaron un ayuno, y grandes y pequeños
por igual se vistieron de luto.
3:6 Cuando llegaron las noticias al melej de Niniweh, se Levantó de su trono, se quitó la
ropa, se vistió de luto, y se sentó en cenizas
3:7 E hizo que se proclamara por todo Niniweh: Por decreto del melej y de sus nobles:
Ningún hombre o bestia –del rebaño o de la manada– probará nada! ¡No pastarán, ni
beberán agua!
3:8 Se cubrirán de luto –hombre y bestia– y clamarán fuertemente a Elohé. Que cada uno se
vuelva de sus malos caminos y de la injusticia de la que sea culpable.
3:9 ¿Quién sabe si Ha´Elohé se vuelva y desista? Puede que se vuelva de su ira, de modo
que no perezcamos.
3:10 Ha´Elohé vio lo que hicieron, cómo se volvían de sus malos caminos. Y Ha´Elohé
renunció al castigo que había planeado traer sobre ellos, y no lo llevó a cabo.
4:1 Esto desagradó grandemente a Yonah, y se enojó.
4:2 He hizo tefilat a Yahweh, diciendo: ¡Oh Yahweh! ¿No fue esto lo que dije cuando todavía
estaba en mi país. Por eso fue que huí de antemano a Tarshish. Por que sé tú eres un
Elohé compasivo y misericordioso, lento para la ira, abundante en bondad, que renuncia
al castigo.
4:3 Por favor, Yahweh, quítame la vida, que prefiero morir a vivir.
4:4 Yahweh respondió: ¿Tan grande es tu enojo?
4:5 Entonces Yonah salió de la ciudad y halló un lugar al oriente de la ciudad. Hizo una
cabaña allí y se sentó bajo su sombra, hasta ver qué le sucedería a la ciudad.
4:6 Elohé Yahweh proveyó una mata de ricino, que creció sobre Yonah, para proveerle
sombra para su cabeza y aliviar su incomodidad. Yonah estaba muy contento con la mata.
4:7 Pero a la mañana del día siguiente Elohé proveyó un gusano, que atacó la mata de
manera que se secó.
4:8 Y cuando salió el sol, Elohé proveyó un abrasador viento oriental; el sol castigó a Yonah
en la cabeza, y estaba por desmayarse. Se puso a pedir la muerte, diciendo: Preferiría
morir a vivir.
4:9 Entonces Elohé le dijo a Yonah: ¿Tan grande es tu enojo por lo de la Mata? Yonah
respondió: Si; tan grande que quiero morirme.
4:10 entonces Yahweh dijo: A ti te importó la mata, por la que no trabajaste ni hiciste crecer,
que apareció en una noche y pereció en una noche.
KITBE HA KODESH RESTAURADA 5994
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