Shilas.pdf

Vista previa de texto
SILVANO
LUCAS
7:37 En eso, cuando supo que Yahshua estaba a la mesa en casa del fariseo, una mujer
conocida como pecadora en la ciudad llevó un frasco de mármol con perfume (NOTA: No
era Miriam de Magdala, ni Miriam la ajot de Lázaro).
7:38 Se puso detrás de Yahshua, a sus pies, y llorando, comenzó a mojar los pies de él con
sus lágrimas; y los secaba con los cabellos de su cabeza. Y le besaba los pies y los ungía
con el perfume.
7:39 Al ver esto el fariseo que lo había invitado a comer, se dijo a sí mismo: Si éste fuera
profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que lo está tocando, porque
es una pecadora.
7:40 Entonces, Yahshua le respondió: Shimón, tengo algo que decirte. El dijo: Dilo, Rabí.
7:41 Cierto acreedor tenía dos Deudores: Uno le debía quinientos denarios, y el
otro, cincuenta.
7:42 Como ellos no tenían con qué pagar, los perdonó a ambos. Entonces, ¿cuál de
ellos lo amará más?
7:43 En respuesta Shimón dijo: Supongo que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Has
juzgado correctamente.
7:44 Y vuelto hacia la mujer, le dijo a Shimón: ¿Ves esta mujer? Yo entré en tu casa, y
no me diste agua para mis pies (costumbre de la hospitalidad); pero ésta ha
mojado mis pies con lágrimas y los ha secado con sus cabellos.
7:45 Tú no me diste un beso (costumbre cuando se recibía a un invitado a entrar
en casa), pero desde que entré, ésta no ha cesado de besarme los pies.
7:46 Tú no ungiste mi cabeza con aceite (costumbre que se usaba en Yisrael al
entrar en una casa de invitado), pero ésta ha ungido mis pies con perfume.
7:47 Por lo cual, te digo Shimon que sus muchos pecados de esta mujer quedan
perdonados, porque amó mucho. Pero al que se le perdona poco, poco ama.
7:48 Y a ella le dijo: Tus pecados quedan perdonados.
7:49 Los que estaban con él a la mesa comenzaron a decir entre ellos: ¿Quién es éste, que
hasta perdona pecados?
7:50 Entonces Yahshua le dijo a la mujer: Tu emunah (fe) te ha salvado; vete en
shalom.
8:1 Después de esto, él andaba de ciudad en ciudad y de aldea en aldea, predicando y
anunciando la Besorat del Maljut de Yahweh Elohé. Los Doce iban con él,
8:2 y también algunas mujeres que se habían sanado de Ruajím malignos y de
enfermedades: Miryam, llamada la Magdala, de la cual habían salido siete demonios;
8:3 Yojana, la mujer de Kuza, administrador de Horedós; Shoshaná, y muchas otras.
Ellas les servían con sus bienes.
8:4 Cuando se juntó una gran multitud de los que acudían a él de cada ciudad, les habló por
medio de una parábola:
8:5 Un sembrador salió a sembrar su semilla. Mientras sembraba, una parte cayó
junto al camino y la pisotearon; y las aves del shamaim se la comieron.
8:6 Otra parte cayó sobre la roca, y cuando creció, se secó, porque no tenía
humedad.
8:7 Otra parte cayó entre los espinos, y los espinos crecieron al mismo tiempo y la
ahogaron.
8:8 Y otra parte cayó en buena tierra, y cuando creció, produjo fruto a ciento por
uno. Al hablar de estas cosas, exclamó: El que tiene oídos para oír, que oiga.
8:9 Sus talmidím le preguntaron qué significaba esta parábola.
KITBE HA KODESH RESTAURADA 5994
1430
