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SILVANO

LUCAS

6:41 ¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu ají pero dejas de ver la viga
que está en tu propio ojo?
6:42 ¿Cómo puedes decirle a tu ají: Ají, déjame sacarte la paja de tu ojo, cuando
no miras la viga que hay en tu ojo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y
entonces verás bien para sacar la paja que hay en el ojo de tu ají.
6:43 No es un buen árbol el que da malos frutos, ni es un árbol malo el que da
buen fruto.
6:44 Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se recogen higos de los
espinos, ni tampoco se vendimian uvas de una zarza.
6:45 La persona buena, del buen tesoro de su lev/corazón, presenta lo bueno; y la
persona mala, del mal tesoro de su lev/corazón, presenta lo malo. Porque de lo
que abunda en el lev/corazón habla la boca.
6:46 ¿Por qué me llaman: Moreh, Moreh, y no hacen lo que digo?
6:47 Les voy a mostrar a qué se parece todo el que viene a mí y oye mis palabras,
y las hace.
6:48 Se parece a un hombre que al edificar una casa cavó profundo y puso los
cimientos sobre la roca. Y cuando vino una inundación, el torrente golpeó con
ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba bien
construida.
6:49 Pero el que oye y no pone en práctica se parece a un hombre que edificó su
casa sobre tierra, sin cimientos. El torrente golpeó con ímpetu contra ella; en
seguida cayó, y fue grande la ruina de aquella casa.
7:1 Cuando Yahshua concluyó de dar halajá al pueblo que lo escuchaba, entró en Kefár
Najum.
7:2 En eso, el siervo de cierto centurión, a quien él estimaba mucho, estaba enfermo y a
punto de morir.
7:3 Cuando oyó hablar de Yahshua, le envió ancianos de los yahuditas para rogarle que
fuera y sanara a su siervo.
7:4 Ellos fueron donde Yahshua y le rogaban con insistencia, diciéndole: El es digno de que
le concedas esto;
7:5 porque ama a nuestra nación y él mismo nos edificó la sinagoga.
7:6 Yahshua fue con ellos. Y cuando ya no estaban muy Lejos de su casa, el centurión le
envió unos amigos para decirle: Rabí, no te molestes, porque no soy digno de que entres
bajo mi techo.
7:7 Por eso, no me tuve por digno de ir a ti. Más bien, di una davar, y mi criado será
sanado.
7:8 Porque yo también soy un hombre bajo autoridad y tengo soldados bajo mi mando. Y le
digo a uno: Vé, y él va; le digo al otro: Ven, y él viene; y le digo a mi siervo: Haz esto, y
él lo hace.
7:9 Cuando Yahshua oyó esto, se maravilló de él; y dándose vuelta, le dijo a la gente que lo
seguía: Les digo que ni siquiera en Yisrael he hallado tanta emunah (fe)
7:10 Cuando volvieron a casa los enviados, hallaron sano al siervo.
7:11 Al día siguiente él fue a la ciudad que se llama Naím. Sus talmidím y una gran multitud
lo acompañaban.
7:12 Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, coincidió que llevaban a enterrar un
muerto, el único ben (hijo) de su ima (madre), la cual era también viuda. Bastante
gente de la ciudad la acompañaba.

KITBE HA KODESH RESTAURADA 5994

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