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RUT

RUTH

2:21 Rut la Moabita dijo: Además de esto, me dijo: Quédate junto a mis criados hasta que
se acabe toda mi cosecha.
2:22 Y Naomí le respondió a Rut su nuera: Es mejor, hija, que salgas con sus criadas, para
que no te vayan a molestar en otro campo.
2:23 Así que se quedó junto a las criadas de Bóaz, y espigó hasta que terminó la cosecha de
la cebada y la cosecha del trigo. Entonces se quedó a vivir con su suegra.
3:1 Naomí su suegra le dijo: Hija, tengo que buscar un hogar para ti, donde puedas ser feliz.
3:2 Ahora, ahí está nuestro pariente Bóaz, con cuyas criadas has estado. Mira, esta noche él
va a estar aventando la cebada en la era.
3:3 Así que tú te bañas, te perfumas, te vistes y bajas a la era. Pero no te des a conocer al
hombre hasta que él haya acabado de comer y de beber.
3:4 Cuando él se acueste, tú observas el lugar donde se acuesta, y vas y destapas un sitio a
sus pies y te acuestas ahí. El te va a decir lo que debes hacer.
3:5 Ella le respondió: Voy a hacer todo lo que me dices.
3:6 Ella bajó a la era e hizo tal como su suegra le había indicado.
3:7 Bóaz comió y bebió, y con el ánimo contento se retiró a dormir al lado del montón de
grano. Entonces ella fue sigilosamente, destapó un sitio a sus pies y se acostó.
3:8 A la media noche él se estremeció y se volteó y vio a una mujer acostada a sus pies.
3:9 Entonces él le preguntó: ¿Quién eres tú? Y ella respondió: Soy Rut, su servidora.
Extienda su manto sobre su servidora, porque usted es pariente redentor.
3:10 El exclamó: Yahweh te bendiga, hija. Esta última acción tuya es mejor que la primera,
porque no has ido tras los jóvenes, sean pobres o ricos.
3:11 Y ahora, hija, no temas. Yo haré por ti todo lo que tú pidas, pues todos los ancianos de
mi pueblo saben que tú eres una mujer muy decente.
3:12 Pero, aunque es cierto que yo soy pariente redentor, hay otro pariente redentor más
cercano que yo.
3:13 Pasa la noche. Luego cuando sea de día, si él actúa como redentor, está bien; que te
redima. Pero si él no quiere actuar como redentor contigo, ¡por vida de Yahweh, que yo
te redimiré! Acuéstate hasta la mañana.
3:14 Así durmió a sus pies hasta la mañana. Pero se levantó antes que una persona pudiese
distinguir a otra, porque él pensó: Que no se sepa que la mujer vino a la era.
3:15 También le dijo: Coge el manto que tienes encima y sosténlo. Ella lo sostuvo, y él llenó
seis medidas de cebada y se las puso encima. Cuando ella regresó al poblado,
3:16 fue donde su suegra, y ésta le preguntó: ¿Cómo te fue, hija? Ella le contó todo lo que
el hombre había hecho por ella:
3:17 y añadió: Me dio estas seis medidas de cebada y me dijo: Para que no vayas a tu
suegra con las manos vacías.
3:18 Y Naomí dijo: Quédate aquí, hija, hasta que sepas cómo resulta el asunto. Porque el
hombre no va a descansar hasta que resuelva hoy mismo el asunto. Entretanto,
4:1 Bóaz había subido a la puerta de la ciudad y se sentó allí. Y en eso pasaba por allí aquel
pariente redentor que había mencionado Bóaz. Éste lo llamó: ¡Eh, Fulano! Ven acá, y
siéntate. Y él fue y se sentó.
4:2 Entonces Bóaz tomó a diez de los ancianos de la ciudad y les dijo: Siéntense aquí; y
ellos se sentaron.
4:3 Entonces le dijo al redentor: Naomí, que ha vuelto del país de Moab, tiene que vender el
pedazo de tierra que perteneció a nuestro ají Elimélekh.

KITBE HA KODESH RESTAURADA 5994

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