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EZRÁ

ESDRAS

8:33 Al cuarto día se pesaron en la Bayit de nuestro Elohé, la plata, el oro y los utensilios, y
se les entregaron a Meremot ben del kohen Uriyah, con quien estaba Elazar ben de Pinjás.
Con ellos estaban los lewitas Yoshabad ben de Yeshúa y Noadyah, ben de Binuy.
8:34 En aquella ocasión todo fue contado y pesado, y se registró todo el cargamento .
8:35 Los exiliados que regresaron del cautiverio presentaron ofrendas quemadas al Elohé de
Yisrael: doce toros por todo Yisrael, noventa y seis carneros, Setenta y siete corderos y
doce chivos como ofrenda de purificación, todo ello como ofrenda quemada a Yahweh.
8:36 Ellos entregaron las órdenes reales a los sátrapas del melej y a los gobernadores de la
provincia de Allende el Río, los cuales prestaron apoyo al pueblo y a la Bayit de Ha´Elohé.
9:1 Cuando terminó esto, se acercaron a mí los oficiales y dijeron: El pueblo de Yisrael, los
kohanim y los lewitas no se han separado de los pueblos del país cuyas aborrecibles
prácticas son como las de los kenaanitas, los jeteitas, los perezitas, los yebusitas, los
amonitas, los Moabitas, los mitsrayitas y los emoritas.
9:2 Han tomado las hijas de éstos como esposas para ellos y para sus benei, de modo que
han mezclado la simiente santa con la de los pueblos del país; y los oficiales y los
prefectos han llevado la delantera en esa transgresión.
9:3 Cuando oí esto, desgarré mi vestidura y mi manto, me arranqué pelos de mi cabeza y de
mi barba, y me senté desolado.
9:4 A mí alrededor se reunieron todos los que respetaban la davar del Elohé de Yisrael, a
causa de la transgresión de los exiliados, mientras yo me quedé sentado y desolado
hasta la ofrenda de la tarde.
9:5 A la hora de la ofrenda de la tarde terminé mi aflicción; todavía con mi vestidura y mi
manto desgarrados, me postré de rodillas, extendí mis manos a Yahweh mi Elohé,
9:6 y dije: Oh Elohé mío, estoy demasiado avergonzado y mortificado para Levantar mi cara
hacia ti, oh Elohé mío, porque nuestras iniquidades son abrumadoras y nuestra culpa ha
crecido hasta el shamaim.
9:7 Desde los días de nuestros padres hasta el día de hoy hemos estado sumidos en
culpabilidad. Por nuestras iniquidades nosotros, nuestros melejim y nuestros kohanim
hemos sido entregados a melejim extranjeros, a la espada, al cautiverio, al saqueo y a la
humillación, como es ahora el caso.
9:8 Pero ahora, por un breve momento, ha habido un alivio de Yahweh nuestro Elohé, quien
nos ha concedido un remanente sobreviviente y nos ha dado un punto de apoyo en su
lugar kadosh; nuestro Elohé ha restaurado el brillo de nuestros ojos, y nos proveyó un
poco de sostén en nuestra servidumbre.
9:9 Porque hemos sido siervos, pero aún en nuestra servidumbre Elohé no nos desamparó,
sino que ha dispuesto al melej de Parás favorablemente hacia nosotros, para proveernos
sostén y para volver a Levantar la Bayit de nuestro Elohé, reparando sus ruinas y
dándonos protección en Yahudah y en Yahrusalaim.
9:10 Ahora, ¿qué podemos decir en vista de esto, oh Elohé? Porque hemos abandonado tus
Miztvot
9:11 que nos diste por medio de tus siervos los nabí, cuando dijiste: La tierra que ustedes
están a punto de poseer es una tierra inmunda a causa de la inmundicia de los pueblos
de aquellas tierras, por sus prácticas aborrecibles con las que, en su impureza, la han
llenado de un extremo a otro.
9:12 Ahora pues, no den sus hijas en Matrimonio a sus benei, ni tomen sus hijas para los
benei de ustedes; no hagan nada por el bienestar y la ventaja de ellos, Entonces ustedes
serán fuertes y disfrutarán de la abundancia de la tierra y se la dejarán en herencia a sus
benei para siempre.

KITBE HA KODESH RESTAURADA 5994

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