El Cid Campeador Simplemente Rodrigo 5C.pdf


Vista previa del archivo PDF el-cid-campeador-simplemente-rodrigo-5c.pdf


Página 1...46 47 48495053

Vista previa de texto


—Rodrigo, acércate. Has demostrado durante todos estos años que eres,
como vaticinó mi padre, un gran valor para la corona y para la cristiandad.
Como bien sabes, también para mí, ya que siempre que te necesito estás a
mi lado. En los conflictos con armas pocos se desenvuelven como tú. He
decidido, si quieres aceptarlo, nombrarte mi portaestandarte. Serás mi mano
derecha en todo lo relacionado con las campañas que se pongan en marcha
y, en el caso de que yo no esté presente, serás mi representación. Quiero
que seas el mayor oficial de mis ejércitos. No creo que haya otro hombre
más cualificado. ¿Aceptas mi ofrecimiento, Rodrigo?
—Majestad —me arrodillo ante el rey Sancho—, claro que acepto. Es el
mayor honor que podéis hacer a un caballero. Siempre estaré a vuestro
lado, igual que he hecho hasta ahora en todas las tareas que me
encomendéis. Gracias, majestad. Me he quedado sin palabras.
—Levántate, Rodrigo. Ahora, si quieres, puedes partir a Vivar. No tengo
pensado de momento realizar campaña alguna y tu lugar está en tus tierras.
Ya sabes, no obstante, que me gusta verte por aquí y estás a pocos pasos de
Burgos. Dame un abrazo y nos vemos pronto.
—Mi rey, al igual que hacía antes y ahora con más motivo, estaré
frecuentemente en Burgos y siempre que requiráis mi presencia. Gracias
por invitarme a partir a Vivar. Después de los acontecimientos vividos en
León, quiero pasar más tiempo con mi madre —abrazo con calidez a mi rey
y amigo—. Marcho inmediatamente.
Me dispongo a salir de la estancia y, antes de llegar a la puerta, me giro
hacia Sancho y le hago una reverencia.
Camino a Vivar voy pensativo. Cómo van cambiando las circunstancias
48