El amor personal en Carlos Cardona.pdf

Vista previa de texto
Introducción
Los grandes temas de la filosofía son siempre centrales en la reflexión de
Carlos Cardona. Se pregunta sin reservas sobre la verdad, el ser, la vida y la
libertad humana. Puso su empeño en hacer de la metafísica un saber para
la vida, capaz de orientar a la persona en su quehacer de cada día, con “una
doctrina amplia, verdadera, que permita entender e integrar la vida”1.
Escribe con elegancia, con el objetivo de ser leído con provecho principalmente por personas con cierta formación filosófica, y el deseo de llegar
—en sus escritos más divulgativos— a gente no experta en la materia, sin
renunciar a la precisión. Tiene una producción más bien modesta en cuanto
a la extensión. Sus escritos no son muchos. Tampoco sus ideas centrales:
como otros verdaderos maestros, se conformó con recalcar algunas pocas,
pero importantes.
Sus pretensiones filosóficas son grandes si consideramos la importancia
del contenido. Precisamente su preocupación efectiva por dar explicación
de la realidad vivida a diario, le hace volver continuamente a los problemas
centrales de la metafísica: el ser, Dios, el mundo. Al tratar esos temas, su
intención es llegar a las causas últimas, poder dar explicación de su actuar
cotidiano. “Es propio del sabio el ordenar”2, y él quiere gobernar su vida en
función de unas verdades firmemente fundadas. No le interesa tanto el
éxito personal, cuanto el aprender —y enseñar— a encontrar la verdad
capaz de regir la propia existencia.
1
R. T. CALDERA, El oficio del sabio, Centauro, Caracas 1996, p. 148
2
TOMÁS DE AQUINO, Contra Gentiles, 1, 1; citando ARISTÓTELES, Metafísica, libro I,
2,3; 982a 18
