La Vida Mistica de Jesus cerca de 1934 pdf.pdf


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LA VIDA MfSTICA DE JESUS

EL LUGAR DEL NACIMIENTO

SOS y protegidas contra los ataques de los beduinos y trib u s nomadas.
Se abrian dichas g ru tas de seis a veinte me­
tros bajo el suelo, con aposentos a que daban acceso escaleras excavadas en la roca, alum bradas
por lucernarios practicados en la roca que protegia la entrada de la gruta. Algunos aposentos es­
taban habilmente excavados en la roca, m ientras
que otros eran en gran p arte de formacidn natu­
ral. E n la m ayorla de casos, la superficie de las
rocosas paredes de los aposentos estaban revestidas de argam asa, sobre la cual se trazaban habiles dibujos o se decoraban artisticam ente. Lamparas de aceite colgantes del techo o colocadas en
nichos abiertos en las paredes iluminaban ampliamente la g ru ta y pequenos respiraderos entre los
aposentos o tubos a modo de chimeneas la ventilaban.
A lo largo de algunas paredes habia asientos
labrados en la misma piedra y otros del mismo
m aterial en el centro o en los extremos de los apo­
sentos. Siempre habia un pozo o una fuente cerca de estas g ru tas y en cada aposento habia una
gran tin aja de agua fresca. El suelo de los apo­
sentos estaba pavimentado con piedras medio pulidas a modo de losetas, y solo en los departam entos destinados a almacenes u otro objeto quedaba el suelo sin pavim entar.
Estaban generalmente dotadas estas g ru tas de
dormitorios, comedores, salas de descanso y recreo, enferm erias, despensas y cocinas, lo mismo
que en las casas edificadas en terreno libre, y no
se consideraban menos comodas y elegantes.
En la gruta esenia cercana a Bethlehem nacio
Jesus. Unas cuantas referencias que respecto a

este acontecimiento se hallan en las crdnicas de
los rosacruces y esenios, dan a entender que las
m ujeres de los esenios tenian la costumbre de dar
a luz en uno de los albergues u hospicios de la
corporacion, porque algunos de estos lugares es­
taban dispuestos de proposito p ara cuidar de los
enfermos, heridos y necesitados, como un hospi­
tal, y era trad itio n esenia y aun lo es judia, pres­
ta r toda clase de auxilios a las m ujeres en el acto
del alumbramiento. Cabe decir que estos alber­
gues, hospicios u hospederias de los esenios fueron los precursores y modelos de los hospitales
como hoy los conocemos.
Recientemente visite la gruta esenia cercana
a Bethlehem y con mucha detention examine su
form a, capacidad, distribution de los aposentos,
y no comprendo como los millones de gentes que
han visto el lugar de nacimiento del Divino Nino,
pueden creer que hay motivo p ara calificarlo de
establo o pesebre.
El vasto departam ento central que servia de
recibidor y esta rodeado de varios aposentos p ar­
ticulares, denota desde luego, que era una m an­
sion mucho mas capaz que cualquiera de los edificios urbanos publicos y particulares de Palesti­
na. La escalera de piedra que da acceso a los apo­
sentos es prueba segura de que aquel lugar no
sirvio nunca de establo, y al ver la cuidadosa lab ra de las piedras, los decorados todavia visibles
en algunas partes, el pulido pavimento y la d istri­
bucion de los aposentos en torno de la sala cen­
tral, se adquiere la certeza de que estaba destinada aquella g ru ta para hospiciar a seres humanos.
Aun hoy.dia los aposentos reunen las convenientes condiciones higienicas de una vivienda sa-

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