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Imagen de contratapa

Episodio de la fiebre amarilla

Corría el año 1871 cuando se desató en Buenos Aires una epidemia de fiebre amarilla. Alrededor del
10% de la población perdió la vida a causa de esa enfermedad. Buenos Aires contaba con 195.000
habitantes, pero no tenía agua potable, cloacas, ni recolección de residuos. La epidemia se desarrolló
entre enero y abril, varios miles de personas debieron abandonar la ciudad y sus hogares.
En muchas de las jornadas que abarcó esa tempestad se registraron más de quinientas defunciones
diarias. En el peor momento, la población se redujo a un tercio por la salida apresurada de quienes
desesperaban por escapar del flagelo. Cuando la epidemia se detuvo, la creencia popular agradeció a
la voluntad divina que respondía a los rezos, pero en verdad se debió a la llegada de los primeros fríos
invernales que disiparon los insectos.
José Roque Pérez, primer Gran Maestre de la Masonería Argentina, entendió que su deber era permanecer en la ciudad para colaborar con quienes no contaban con los medios económicos para huir y
quedaban así expuestos a la enfermedad. Reconocido jurisconsulto, fue electo presidente de la Comisión Popular que se encargaría de tomar las medidas y de dar la ayuda necesaria para terminar con la
epidemia. Antes de asumir esas funciones dictó su testamento por el peligro físico que afrontaba.
Falleció de fiebre amarilla el 26 de marzo de 1871.
El reconocido pintor uruguayo Juan Manuel Blanes, el “Pintor de la Patria” como se lo denomina en su
país, es autor del cuadro Episodio de la fiebre amarilla (en contratapa). Plasmó esa epidemia en una
tela de gran formato.
La mujer que yace en el piso del conventillo donde vivía, calle Balcarce 384 de la Ciudad de Buenos
Aires, era Ana Bristani, de nacionalidad italiana. Encontró su trágico fin el 17 de marzo de 1871.
La obra de Blanes es de un dramatismo intenso: un niño junto a su madre caída sin vida en el suelo
de la habitación, Pérez y Argerich conmovidos en la puerta observan a la mujer y su hijo antes de advertir que el padre del niño también yace muerto en penumbras tras la puerta de la habitación. La luz
que ilumina la escena llega desde la calle y se torna intensa en el foco del cuadro. Es a juicio de los
especialistas una de las grandes obras del gran artista plástico uruguayo.
Cuenta el Dr. Omar López Matos que en el porteño Parque Ameghino, sobre la avenida Caseros, muy
cerca del Hospital Muñiz, sobre el mismo terreno que albergó al cementerio Sur, hay un monumento
que en uno de sus lados reproduce la pintura de Blanes. Al frente se lee: “El sacrificio del hombre por
la humanidad es un deber y una virtud que los hombres cultos estiman y agradecen. El municipio de
Buenos Aires a los que cayeron victimas del deber en la independencia de fiebre amarilla de 1871”.
Diez años después de ocurrida la epidemia, el Dr. Carlos Finlay descubrió que la causa de la fiebre
amarilla era la picadura del mosquito Aedes aegypti. El flagelo que se desató en Buenos Aires se cobró
la vida de 13.614 personas, el 75% eran inmigrantes italianos. La mitad de los muertos fueron niños.
Buenos Aires contaba con 160 médicos, pero solo 60 permanecieron para socorrer a los enfermos. José
Roque Pérez, Argerich y Muñiz (también hermano masón) murieron en el cumplimiento de sus juramentos.
El cuadro de Blanes fue exhibido el 8 de diciembre de 1871 en el foyer del Teatro Colón de Buenos
Aires adonde numeroso público concurrió a contemplarlo. SH

Buenos Aires, Septiembre 2017

Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones - SÍMBOLO

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