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Un beso
No.3/ Abril/ Mayo
para la
posteridad
N
unca imaginó Gustav Klimt que El beso, un óleo
Para los críticos, la relación que se establece en-
de 180 centímetros de altura por 180 de longitud, lo
tre las figuras y el fondo está expresada en el uso de
cubriría de gloria y le abriría para siempre las puertas
los elementos geométricos (triangulares para la mujer
de la posteridad.
y rectangular para el hombre). Ambas figuras apare-
En el lienzo, dos amantes se entrelazan en un
cen en escorzo: la cabeza femenina sobresale, vuel-
éxtasis amoroso que, según confesión del artista
ta hacia un lado, en la plenitud del éxtasis amoroso,
austríaco, pretende transmitir la sensación del amor
mientras la del hombre emerge a medias, inclinada
pleno: erótico, físico, espiritual. También se especula
sobre el rostro de ella, cuidando de no perturbar su
que la pareja representada en el cuadro no es otra
belleza. Sus manos anudan y sostienen el abrazo. La
que la del propio autor y su compañera sentimental
base que los sostiene simula una pradera de flores;
de varios años, Emilie Floge.
símbolo, quizás, de la naturaleza nutriendo el amor.
Klimt trabajó intensamente en esta obra —que al-
Inspirado en los mosaicos bizantinos, Klimt utilizó
gunos asocian al nacimiento de la primavera—, en el
la técnica del óleo, el estaño y el pan de oro (hojas o
verano de 1907 y 1908, cuando su carrera, sumida
laminillas de oro típicas de los mosaicos bizantinos),
en una crisis creativa, parecía estar en decadencia y
en una fusión de lo antiguo y lo moderno (en este
llegó a desconfiar de sí mismo.
caso simbolizado por el despunte del erotismo, que
En El beso, resplandece toda la luz de su estilo.
marcó el comienzo de la llamada época moderna).
Está considerado incluso, el punto más alto de su
La luz se crea a través del color y proviene de
período dorado, representativo del art nouveau o art
los personajes centrales, los amantes, a quienes im-
decó (arte decorativo), que lo caracteriza y constituye
pregna de una aureola brillante, intensa, que ilumina
El cuadro fue adquirido por la Moderne Galerie
su principal sello. También son coincidentes con esa
la escena con tonalidades doradas. En el plano infe-
austríaca en 25 mil coronas, aún antes de que el ar-
época el adorno de las ropas y los detalles florales.
rior recurre a los colores fríos, verde, magenta, lila; y
tista concluyera su lienzo, un récord de venta en su
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en el fondo, de nuevo a los cálidos con el puntillismo
época. Considerado un tesoro nacional invaluable, El
amarillo sobre el ocre.
beso duerme para siempre su sueño de posteridad,
cobijado en el Museo Belvedere de Historia del Arte,
en Viena.
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