DBLANCO 3 ABRIL MAYO alta.pdf

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¿P
or qué nos gusta casarnos en primavera? Quizás porque la vida florece, hay
luz por doquier y los ciclos comienzan, la primavera es una época del año en que muchos
pactos de amor son sellados con el matrimonio. Si bien quererse no tiene horario, ni fecha
en el calendario, puestos a
elegir, los amantes se decantan por abriles y mayos
para darse el “sí” oficial.
Hasta suena bonito, “boda
de primavera…”
Esta es una estación
para ponerse juguetones,
ser diáfanos y espontáneos, atreverse con vestidos más sueltos, ligeros,
juveniles… Lo mismo aplica al menú del catering:
platos sencillos, frutas y
vegetales de temporada,
limonadas y jugo frío, canapés refrescantes a base
de pollo, piña, albahaca…
Vaya, para ponerse creativos.
Las flores son naturalmente más lozanas en
primavera, y la tendencia rústica y vintage da
cobertura para ahorrarte costosos bouquets,
y apelar a girasoles recién cortados, ramos
embotellados… Justo esa lozanía puede ser
resaltada en el maquillaje, apelando a bases
ligeras, tonos pastel, sombras tenues.
En busca de esa naturalidad las novias suelen soltarse el pelo, o lucir trenzas juveniles,
con algún tocado de flores silvestres. Las bodas de primavera son ideales
para mostrarte en todo tu esplendor, sin demasiado artificio, sin más sofisticación que
una sonrisa de felicidad sincera, que ilumine tanto como
el sol de mayo.
Otra ventaja de casarse
en esta estación es la posibilidad de hacerlo al aire libre,
en un jardín, la costa, un bosque, un parque, cualquier escenario natural que un buen
organizador de evento pueda
transformar en una locación
paradisiaca.
Claro, en el “look” de toda
boda influye la personalidad
de la pareja, sus gustos y ganas, su presupuesto y el nivel de originalidad de sus compinches, ya sean familiares o amigos. Si todo
se combina, el amor florecerá sin dudas en primavera o cualquier época del año.
Las bodas de
primavera son
ideales para
mostrarte en todo
tu esplendor, sin
demasiado artificio,
sin más sofisticación
que una sonrisa de
felicidad sincera, que
ilumine tanto como
el sol de mayo.
Foto: REVISTA GARBOS. My Reguera Studio
D’BLANCO / 3
