SOTERRAMIENTO MURCIA.pdf


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Objetivos
Debido al nivel de “desarrollo” cultural de Murcia, a sus “conocimientos” y su “ocio”, un grupo
de líderes del Planeta Tierra hemos decidido que es hora de guardar su territorio por los siglos
de los siglos, tal y como hicieron los antiguos egipcios con sus dioses y líderes. Enterrándolos.
Por ello hemos decidido empezar por la capital de esta “preciosa”, “fructífera” (esa güertita de
Spain) y “hermosa” ciudad.
¿Pero cuánto debemos soterrar Murcia?
Si nos vamos a mediados de los años 1600 resurgiendo finalmente en mediados de 1800
durante la Gran Plaga de Londres. Esta última gran epidemia del Reino Unido afectó al 20% de
su población que estaba atrapada por la peste bubónica.
Durante su permanencia, esta peste había producido una tasa de mortalidad insólita hasta ese
momento: 8.000 personas morían por semana. Las autoridades municipales desconcertadas
ante esta enfermedad comenzaron a observar cómo los comerciantes y profesionales ricos
huían de la ciudad dejando sólo un pequeño número de clérigos, médicos y boticarios que
atendían a los pobres.
A pesar de las suposiciones médicas de que esta plaga se debía a la suciedad, la miseria y la
mala nutrición de los residentes pobres de Londres (Murcia), el alcalde Sir John Lawrence
temía que fueran los muertos enterrados dentro de las propiedades de las parroquias locales
los responsables de propagar esta plaga Se trataban de tumbas que eran enterradas a escasa
profundad del suelo por lo que las posibilidades de expedir sustancias y tóxicos eran
sumamente mayores. Ante esta emergencia sanitaria, el alcalde promulgó en 1965 una serie
de normas para limitar el brote de esta plaga que incluía una normativa para que todos los
entierros fueran realizados con un mínimo de dos metros de profundidad.