InformeTierraYMujer Redes.pdf


Vista previa del archivo PDF informetierraymujer-redes.pdf


Página 1...25 26 27282978

Vista previa de texto


2.2

Las mujeres rurales centroamericanas y el acceso a la tierra
En total, se calcula que más de diez millones de mujeres rurales, campesinas e indígenas viven en Guatemala, Nicaragua, Honduras y El Salvador conjuntamente.
Desempeñan un papel fundamental, aunque a menudo invisible y escasamente valorado,
en las frágiles economías rurales de la región. Muchas participan activamente en las actividades agrícolas familiares, pero no figuran en las estadísticas nacionales y por ello no es
posible conocer exactamente cuántas son ni qué labores desempeñan.
Su jornada de trabajo empieza más temprano y termina más tarde que la de sus compañeros,
prolongándose en promedio durante 16 horas cada día según datos de la RECMURIC.3 Asumen
una triple responsabilidad: (1) las tareas domésticas, que incluyen el cuidado y alimentación
de la familia; (2) las actividades económicas y productivas, bien dentro de la estructura familiar
o fuera del hogar; y (3) la participación en organizaciones comunitarias y vecinales.
Son las mujeres quienes se ocupan principalmente de producir los alimentos para el sustento familiar,
y muchas además han intensificado y diversificado la producción en sus patios con el fin de producir
granos básicos, hortalizas, huevos y animales menores para el mercado local.También trabajan junto a
sus compañeros en las parcelas familiares, asumiendo tareas igualmente pesadas que las de los hombres. Y a menudo complementan los ingresos familiares en sectores informales como el pequeño
comercio o el servicio doméstico.Aún así, todas sus ocupaciones se consideran como una extensión
del trabajo doméstico/reproductivo –no valorado económicamente- mientras que dentro de la unidad familiar el hombre es el único que se reconoce socialmente como un sujeto económico activo.
La mayoría de las mujeres campesinas e indígenas centroamericanas cultivan una
tierra que no les pertenece: tres de cada cuatro mujeres en el caso de Guatemala (ILC
2011) y El Salvador (DIGESTYC 2013).Al no poseer tierra, dependen del alquiler (normalmente
a corto plazo), del préstamo o del colonato, formas de acceso que no ofrecen seguridad y que
les impiden decidir libremente qué y cómo sembrar.
Como no tengo tierra propia tengo que pagar 200 dólares para alquilar mi manzana de tierra donde sembrar maíz. Pero estos dos últimos años con la sequía sólo he tenido pérdidas.
Este año ya pagué el alquiler y aún no ha llovido. No sé si podré cosechar algo.
Mujer productora perteneciente a una cooperativa en Nicaragua
Existen distintas formas de medir la brecha de género en el acceso y la propiedad de la tierra,
y a menudo se utilizan indistintamente de forma errónea, pues no se refieren a los mismos
conceptos. Esta confusión entre indicadores, unida a la falta de datos recientes, dificultan realizar
comparaciones entre países.
La tabla 2 presenta las cifras más recientes de que se dispone para la región, el año del dato
y la fuente respectiva, refiriéndose a los siguientes indicadores:

3

Tierra para nosotras



% de superficie de cultivo propiedad de mujeres: Se refiere al porcentaje de la
superficie agrícola total que es propiedad de mujeres (aunque no necesariamente implica
la tenencia legal). Es un buen indicador, pero sólo se encuentra disponible para Honduras.



% de superficie de cultivo manejada por mujeres: Indica el porcentaje de
la superficie agrícola total que es utilizada por mujeres, incluyendo propiedad, alquiler, usufructo, comodato, ocupación u otras formas de acceso. A diferencia del
anterior indicador, no sólo se refiere a la propiedad.



% de explotaciones agrícolas manejadas por mujeres: Es el dato que se encuentra disponible en los censos agropecuarios y se refiere a la proporción de mujeres
que son responsables de la producción, respecto al total de productores. No coincide

Observatorio Regional Mujer y Tierra, Boletín No. 1.

27