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Virgo
participamos en la comunidad y eso nos permite sentirnos protegidos y apoyados por las leyes que regulan la
vida en común.
La espera y la maduración son cualidades espirituales
de Virgo que permiten la conexión directa con el ser
interior. En la naturaleza, el maíz madura en julio y se
cosecha en agosto y septiembre. Del mismo modo, el
ser interno crece y madura según las leyes naturales
del desarrollo. Los ciclos vitales y la dimensión tiempo
deben tenerse siempre en cuenta (esas férreas leyes cósmicas a las que están sometidos todos los procesos de
desarrollo). Virgo no debe malgastar sus fuerzas, debe
aprender a esperar pacientemente hasta el momento de
la madurez.
Esto queda claro en la parábola de las vírgenes necias
y las vírgenes prudentes. Mientras unas habían gastado
el aceite de sus lámparas, las otras lo habían guardado
cuidadosamente para tenerlo disponible a la llegada del
esposo. Como las vírgenes prudentes, no debemos ser
impacientes ni tampoco perder la fe en la vida. Debemos saber que el amor divino o la vida de Cristo está
profundamente arraigada en cada uno de nosotros y
madura lentamente.
Virgo se esfuerza por preservar lo que crece en nuestro interior. Hace lo que sea necesario para garantizar
la seguridad en el interior y para que nada perjudicial
o peligroso pueda penetrar. Esto se ve claramente en
el símbolo de Virgo, con sus tres arcos cerrados que
ocultan y protegen al ser interno.
Virgo no descansa hasta que tiene la certeza de que todo
está en orden y de que ha hecho todo lo que debía hacer. Antes de poder esperar con tranquilidad, cosechar
los frutos y disfrutar de ellos, y recibir la recompensa
merecida, primero debe convencerse de que ha cumplido con sus obligaciones, de que ha acabado su trabajo
y de que ha contribuido a la mejora de las condiciones
del mundo.
Saber esperar es una virtud de Virgo pero, cuando no
sucede nada durante un largo período de tiempo y los
frutos no aparecen, la capacidad de esperar puede convertirse en resignación. Entonces Virgo puede quedar
profundamente decepcionado porque cree que todos
sus esfuerzos, sus cuidados y su trabajo han sido en vano. Esta crisis de sentido debe atravesarse una y otra
vez. Pero se supera mejor tomando conciencia de que
no sólo los nacidos bajo Virgo sino todos los seres humanos y todos los procesos vitales están sometidos a
períodos de flujo y reflujo.
En la vida de todo ser humano hay momentos en los
que la visión se oscurece, las estrellas se ocultan y hay
que atravesar un valle. Pero una vez atravesado el valle, todo va de nuevo hacia arriba. Tras la oscuridad
regresa de nuevo la visión; después de la noche surge
el día. La confianza en esta regularidad de la vida debe
cerrar
