El Reloj de la Vida Bruno y Louise Huber.pdf


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hacer determinadas cosas, otras veces llegamos a la conclusión de que hemos empezado algo en el momento
inadecuado, otras nos parece que envejecemos de forma
muy rápida, etc. Es decir, prácticamente sólo nos acordamos del factor tiempo cuando nos afecta de forma negativa. Los “problemas con el tiempo” se han convertido en
algo usual.
Sin embargo, somos mucho menos conscientes de que
el tiempo está en constante movimiento: nos olvidamos
de que el tiempo fluye incesantemente desde el pasado
hacia el futuro y de que el presente no es una unidad
aislada. Experimentamos el presente en cada momento,
podemos enriquecerlo con recuerdos del pasado o con
especulaciones sobre el futuro, podemos percibirlo en su
dimensión espacial o geográfica y aprender de él por
”asociación global”. Pero salir de la experiencia del presente y verlo como parte del fluir del tiempo es algo que
nos resulta mucho más difícil.
El tiempo no tiene ni principio ni fin, y esa continuidad lo hace muy difícil de concebir. Lo que normalmente hacemos es seleccionar determinados puntos de
esa interminable cadena y retenerlos como recuerdos.
Pero, como dimensión vital, el tiempo es mucho más
que una sucesión de momentos aislados: tiene un sentido más profundo y en el horóscopo lo representamos
con el círculo (una línea que se cierra sobre sí misma y
que tampoco tiene ni principio ni fin). ¡El tiempo
implica desarrollo!
Si logramos captar el conjunto de posibilidades de desarrollo que el tiempo nos ofrece en su constante fluir, conseguiremos liberarnos de la “dictadura del momento”.
Podremos superar la rigidez de la determinación y nos
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