Astrología del Nodo Lunar Bruno y Louise Huber.pdf


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A diferencia del Sol, que es un yo consciente que se
presenta como tal e irradia, y que crece y se expande, la
Luna es un yo psíquico que se refleja en los demás y,
sólo de esta forma, encuentra confirmación y se vuelve
consciente de sí mismo. Cuando nos hacemos adultos,
la Luna continúa con nosotros. Siempre disponemos de
ese yo lunar o yo emocional; sin embargo, a medida que
crecemos tenemos tendencia a reprimirlo progresivamente y a sustituirlo por el yo solar, del que esperamos
más.
El yo lunar está siempre de viaje con nosotros y cuanto
más permitamos su desarrollo, más viviremos de una
forma plena. Cuanto más reprimamos el yo lunar, más se
pondrá de manifiesto nuestra inmadurez en el plano de
las vivencias psíquicas.Así pues, una represión del principio lunar debido al despertar del yo solar, que puede florecer entre los 20 y los 36 años, indica en realidad que la
Luna, el yo emocional, permanece en estado infantil o
que, por lo menos, presenta rasgos infantiles. Y esto es
inmadurez porque, para llegar a una verdadera madurez,
no sólo hay que desarrollar el yo solar sino también el yo
lunar.
Este proceso de crecimiento global se produce en la
dirección que indica el Nodo Norte. También debemos
percibir sensitivamente los contactos y experimentarlos
de forma cada vez más consciente. Pueden ser contactos
con cosas, con personas o con seres vivos de cualquier
orden o nivel. Si reaccionamos de forma sensitiva y experimentamos los contactos de forma cada vez más diferenciada, entonces el yo-contacto crece. En esta definición,
el Nodo Lunar adquiere una dimensión importante.
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