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5. Adriano rechazo permanecer en presencia de tan
terrible hombre y esperó con Saray a la noche. Cuando el
cielo se cubrió de estrellas liberaron de sus cadenas a
unos pocos animales.
6. Ocurrió que el cirquero escuchó el raro sonido y fue
hasta donde los animales armado con su látigo y a
Adriano y Saray detuvo no sin esfuerzo.
7. Dijo el cirquero: “A mis bestias han liberado, sus trucos
y piruetas me dan mi sustento y mantienen el circo con
vida; si ciegos no obedecen, ¿Como viviere yo? Su acto
sera castigado y los mataremos hoy mismo”.
8. Fueron arrojados ambos en la jaula donde los lobos
dormían y estos gruñeron al despertar contra ellos, el
cirquero reía mientras se marchaba esperando ver al salir
el sol como los lobos habían devorado a los dos.
9. La mañana llegó y fue a ver la jaula de los lobos pero la
hallo vacía, la cerradura había sido rota y todos los
animales habían desaparecido. Corrió fuera del circo y a
Adriano junto a Saray encontró.
10. De pie estaban ambos frente a los animales de todo el
mundo y así dijo Adriano: “Ayer a los lobos nos quisiste
dar como alimento pero nosotros lobos no somos y
pudimos romper la cerradura, algo que los lobos solos
nunca habrían hecho”.
11. Siguió: “A los animales he liberado pues les he
mostrado como tu látigo puede ser tomado de la mano
