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son lo que a sus dioses desagrada que vengan ellos a
decírmelo al rostro”.
9. Continuó: “¿Que dios o diosa ha venido aquí a decir
esto es pecado y esto no? ¿Como saben ustedes que sus
actos que llaman virtuosos no son pecado a los ojos de
otros dioses?”.
10. Dijeron ellos: “Nuestros dioses son los únicos
verdaderos y sus libros santos tenemos como prueba”.
Dijo él: “¿Que dios o diosa ha venido a decir este libro es
santo y este no? ¿Que tal si hay otros libros?”
11. Dijeron ellos: “Nuestros dioses nos han vuelto sus
voceros”. Dijo él: “¿Que dios o diosa ha venido a decir
estos son mis voceros? ¿Que ofrecen como prueba si no
es su palabra?”.
12. Dijeron ellos: “El espíritu nos lo dice en nuestros
corazones”. Dijo él: “¿Que dios o diosa ha venido y dicho
que su espíritu diría algo? Que su espíritu venga y hable
en voz alta o solo tengo la palabra de ustedes”.
13. Ellos no supieron que decir y Adriano continuó: “Si sus
dioses no pueden mostrar como verdaderos entonces los
pecados no pueden en serio ser tomados, sus pecados
pueden ser virtudes y sus virtudes pecados”.
14. Continuó diciendo: “Hasta que algún dios o diosa
hable entonces los pecados nada valen, en verdad os digo
que solo ustedes pueden perdonar sus propios pecados y
expiarlos”.
