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violentos, los que promuevan a otros dioses por encima
de Guz y sus hijos que son la verdadera luz del mundo".
28. Así enlistó a los endemoniados y el predicador los
maldijo en seis lenguas distintas. El rey ordeno silencio y
preguntó: "¿Donde esta el templo de los dioses?"
29. Saray dijo: "Busca los grandes pilares, blancos como
mármol que sostienen la plataforma del mundo, deberás
subir por la escalera a través de la jaula de la vida hasta la
torre en lo alto".
30. "Ahí veras dos grandes serpientes de cinco cabezas
que a los lados vigilan, no les hagas caso y sube la torre
hasta el cielo; allí entre la tierra y la bóveda del cielo es el
santuario donde los dioses moran".
31. El rey les agradeció y ofreció un obsequio pero el
predicador se interpuso diciendo: "Su majestad sabe que
la ley de Bly ordena que yo sea quien juzgue lo que debe
darse".
32. El rey reconoció que la ley lo decía y el predicador dio
a Saray una astilla de carbón tan pequeña como un grano
de arena o menor.
33. Dijo entonces el predicador riendo: "Rodea con una
linea lo que quieras y sera tuyo". El rey se lamento pero la
ley ataba sus manos.
34. Saray pidió entonces que le acompañen y en el suelo
fuera del palacio un pequeño circulo trazó, tan pequeño
que una hormiga lo encontraría justo.
35. El predicador rió pero Saray miro a Adriano y este dijo
