Código de los vermistas (1).pdf

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“empatía en movimiento”. Al principio parece
simple: no lastimes, dañes, tortures, etcétera.
Pero con el avance del entendimiento viene la
filosofía y surgen cuestiones de necesidad y
justificación: necesidad porque a veces es
necesario causar un daño por un bien mayor y
justificación porque cualquier individuo puede
inventar sus reglas morales.
Aquí entra en juego la superstición. Al indicar
ciertos miembros de la sociedad tomados por
sabios o iluminados o al menos importantes
en las tribus que una regla era dictaminada
por una deidad y que esta no podía estar en
un error, y que si era desobedecida ocurrirían
desgracias entonces el miedo al daño causaba
que las personas se comportaran, las
religiones surgen y crean estatutos morales
entregados a los pocos elegidos de entre las
tribus que fueron los primeros sacerdotes. Sin
embrago ya que las deidades no bajan de
donde sea que estén para hablar
directamente con la gente el problema se
mantiene, después de todo el sacerdote
puede inventar las reglas y decir que son de
los dioses (eso explica el capital que los cultos
poseen, parece ser que los dioses siempre
necesitan dinero).
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