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2.3. HISTORIA

15

actual plaza de la Alfalfa constituía el punto de encuentro
del cardo maximus que transcurría de norte a sur, desde
la actual iglesia de Santa Catalina hasta la calle Abades y
el Decumano mayor que transcurría de este a oeste desde
la actual iglesia de San Esteban en la calle Águilas hasta
la plaza del Salvador. En esta zona se encontraba el foro
de la época imperial romana, que comprendía templos,
termas, edificaciones públicas y mercados.[cita requerida][64]
El cristianismo llegó pronto a la ciudad y en el siglo III
fueron martirizadas las hermanas Santas Justa y Rufina
(unas de las actuales patronas la ciudad), según la leyenda, por no querer adorar a Astarté.

ser reconquistada bajo el reinado de Fernando III, quien
fue el primero en ser enterrado en la catedral de Sevilla.
A partir de entonces Sevilla, repoblada por la aristocracia castellana, como capital del Reino de Sevilla fue una
de las ciudades con voto en cortes y alojó la corte itinerante en numerosas ocasiones. Durante la Baja Edad Media la ciudad, su puerto y su activa colonia de mercaderes genoveses se situaron en una posición periférica pero
importante en el comercio internacional europeo. En ese
tiempo sufrió dramáticas convulsiones económicas, demográficas y sociales como la Peste Negra de 1348 o la
revuelta antijudía de 1391.[66]

2.3.2

2.3.3 Sevilla en la Edad Moderna

Sevilla en la Edad Media

El puerto de Indias, que en el siglo XVI albergaba un gran número de embarcaciones a lo largo del río Guadalquivir. Se observa
al fondo la Giralda, a la izquierda el puente de de barcas y a la
derecha la Torre del Oro.

Tras el descubrimiento de América en 1492, Sevilla se
convirtió en el centro económico del Imperio español.
Los Reyes Católicos fundaron la Casa de Contratación,
desde donde se dirigían y contrataban los viajes, controlaban las riquezas que entraban de América y, junto con
la Universidad de Mercaderes, regulaban las relaciones
con el Nuevo Mundo.[67]

Palacio del rey Don Pedro I El Cruel en los Reales Alcázares.

Durante el siglo XVI la ciudad experimentó un gran desarrollo y transformación, que dio lugar a la construcción
de algunos de los edificios más importantes del centro
histórico.[68] La ciudad llegó a ser un centro multicultural, lo que ayudaría al florecimiento de las artes, y a que
desempeñase un papel importante en el Siglo de Oro español. Destacaron entonces las fábricas de jabón,[69] la
artesanía de la lana[70] y de la seda,[71] y la cerámica sevillana.[72]

Coincidiendo con su momento artístico más brillante, el
Barroco, se vio afectada por la crisis del siglo XVII, lo
que significó una decadencia económica y demográfica,
al tiempo que la navegación por el Guadalquivir se dificultaba cada vez más, hasta que el monopolio comercial y
sus instituciones se trasladaron a Cádiz. En esta época la
ciudad padeció además otra gran epidemia de peste que
mató a unas 60 000 personas, lo que por entonces constituía aproximadamente la mitad de la población.[73] A
finales del siglo XVIII Sevilla perdió casi la mitad de su
En 1248 se incorporó a la cristiana Corona de Castilla, al población.
Durante el reino visigodo alojó en algunas ocasiones a la
corte. En al-Ándalus, tras la invasión musulmana, fue primero sede de una cora y después capital de un reino de
taifas, hasta llegar a convertirse en la capital del Imperio
almohade en al-Andalus. En el año 844 fue saqueada por
los vikingos que remontaron el río Guadalquivir, lo que
provocó que el emir de Córdoba fortaleciese su sistema
defensivo, pero en 859 los vikingos consiguieron entrar
de nuevo.[65]