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pensadores con cerebro de robusta inmensidad... Tuve que explorar y documentarme
con los grandes leyendo las obras de LOEN TOLSTOI, FEDOR DOSTOIESWSKI,
FEDERICO NIETZSCHE, Don MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA, el ingenioso
MANCO DE LEPANTO, aquel inolvidable DON QUIJOTE DE LA MANCHA, como a
nuestros créditos Colombianos: JOSÉ MARÍA VARGAS VILA, GABRIEL GARCÍA
MARQUEZ Y GERMAN CASTRO CAICEDO, a más de otros que en los de la historia
de la humanidad, no obstante permanecen y perduran. Enfocando el campo universal,
puedo penetrar sin tanta dificultad en los sucesos que inflaman los cuatro puntos
cardinales del congestionado globo terráqueo, por haber trajinado en sus distintos
senderos y vericuetos. En esta crónica histórica y real a la vez, me atrevo en hacer
algunos presagios que resultan muy factibles; así como el gran JULIO VERNE, predijo
cosas que en sus tiempos resultaban increíbles, pero han llegado a su realización. En
este inmenso y cualitativo libro, contexto de múltiples concepciones, no creada en mente
necia u ociosa, sino circundada de algo que me revela la clarividencia y el privilegio
obtenido a través de experiencias vividas y de influjo DIVINO que de pronto nos dota a
muy pocos seres para pronosticar vivencias en el futuro de la sedienta humanidad.
Tengo que expresarme así, en razón de la sed devoradora de la que he sido testigo y que
precipita al mundo entero a la conquista material y física de absorción de los poderes
terrenales: Esa sea de atesorar caudales, la obtención de títulos inmerecidos, la codicia
de amasar incalculables fortunas a costa de cualquier precio en nuestro planeta tierra,
con la cerviz doblegada del FEUDALISMO. Estas FEUDALES continúan en el
continente Europeo en nuestros tiempos y germinan copiosamente en todo lugar,
autosensiblemente me contrario de ver que la esclavitud no fenece y me declaro
enemigo acérrimo de la injusticia. En mi crónica o historia estoy describiendo insucesos
dignos de ser añorados, por que en ellos perdura el dolor por la pérdida de GRANDES
E INMENSOS VALORES HUMANOS, cuyas vidas han sido segadas por la
MONSTRUOSIDAD, LA ENVIDIA, EL FANATISMO, GRANDES AMBICIONES,
máculas estas que son el monitor de esquilmar el caudal ajeno y cercenar la existencia
humana por la felonía rapaz de la HIPOCRESÍA... Ante todo reconozco a DIOS, como
artífice de todo lo creado y más infinitamente es su sabiduría y su grandeza, cuenta a su
diestra con sus ministros asesores de basta sapiencia y OMNIPOTENCIA, que son el
Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Es este el significado comparativo que ciñe las ideas
del autor. Con mi propia filosofía y la vez fragmentando conceptos de los antiguos
griegos y maestros de la filosofía clásica: La tragedia de ESQUILO, SOFOCLES,
EURIPIDES, etc. La historia de HERODOTO, TUCIDES, etc. La comedia de
ARISTOFANES, MENANDRO, otros grandes pensadores del nacimiento de la filosofía
primigenia. De estos baluartes de la sabiduría, he podido sujetarme para estribar mis
ideas, compensadas de inteligibles expresiones para darle una explicación adjetivada
dentro de vocablos muy sencillos, empleando en orla mi franqueza moderada y discreta,
sin zaerencias ni vejámenes mortificantes que atenten contra el amor y los sentimientos
del lector. Acorde llegan al sentimiento de éste autor, el anchuroso mar de ideas que
vierten el alma profanada por las dolencias que aquejan la pobre y triste miseria de la
humanidad. Es una variedad inmensa de incidentes, caracteres, tonos, expresiones,
dialectos, vocablos, un sinnúmero y lluviosos toneles de sentimientos. En cada una de
mis palabras, puede encontrar el lector una estela de armonía con la temática surgida,
como es lo correcto para matizar bellamente; tanto en lo grande, como en lo pequeño, lo
divino y lo humano, lo doloroso y lo alegre, lo risible y lo trágico... Ante el rol
maravilloso de tantos personajes y en donde los lectores encuentran un poco de lo que el
ser humano puede ser, así no haya escalado, ni haya tenido acceso a la prisión.
¿Cuántas veces se llora y se sufre llevándose el dolor escondido? ¡Sin siquiera llegar a
