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Recuriosear

La curiosidad es lo más poderoso que tenemos.
J AMES CAMERON

A veces las preguntas son complicadas

y las respuestas simples.
DOCT OR SEUSS

Cada mañana imponete un objetivo bien específico. Algo muy pequeño o gigante, pero que, desde la noche anterior, te haga sentir
deseoso de despertarte para ir tras él.
La mayoría de nosotros no siente que nuestras acciones tengan algún sentido. Muchos vivimos en piloto automático. Si uno se lo propone
puede descubrir que existe al menos una cosa, cada día, por la que vale la pena despertarse. Puede ser conocer a alguien, comprarle algo a
una persona especial, plantar un árbol, limpiar tu escritorio, escribir una carta, probar una ropa nueva, etcétera. Luego de un tiempo de
realizar estas actividades, vas a sentir muchísimas más ganas de despertarte a la mañana. Vas a sentir que levantarte a la mañana es un
privilegio y no una pesadilla. Experimentá de manera diferente todas aquellas rutinas del día a día, como lavarte los dientes, desayunar,
vestirte, bañarte, etcétera. La calidad de la experiencia tiende a mejorar mucho en proporción al esfuerzo que uno invierte en ella.
uno hace algo y lo hace bien, esto se vuelve mucho más disfrutable

Cuando

. Empezá a cambiar la forma en que llevás a cabo tus rutinas y

empezarás a disfrutarlas otra vez.
Incrementá la complejidad de las cosas que hacés. Cuando repetís la misma actividad todos los días, a menos que descubras nuevos
desafíos u oportunidades, vas a empezar a aburrirte. Mejorá, crecé o hacelo cada vez mejor. Cuanta más información y conocimiento tengas
sobre tu actividad, más compleja se hará pero también podrás disfrutarla más. Con todo esto vas a despertar tu interés y reaprender a ser
curioso. Así vas a liberar tu energía creativa, a la que tenés que proteger con uñas y dientes.
Sé realmente el dueño de tu propio día. Soy consciente de que esto es muy difícil para muchos que trabajamos de ocho a diez horas por
día. Me refiero a pequeños cambios. Te van a permitir tener un poco más de esta energía creativa. Levantarte más temprano o más tarde,
acostarte diferente, ir hasta la plaza, tomarte otro colectivo, dar una vuelta antes de llegar al trabajo, caminar por calles desconocidas. Yo lo
hago y funciona.
Que tus actividades cotidianas se lleven bien con tu propio ritmo del día. ¿Cuándo te sentís mejor, comiendo? ¿O durmiendo? ¿O yendo a
trabajar? No tenés que comer necesariamente al mediodía, podés hacerlo un poco más tarde. Se trata de identificar y amigar lo más posible
tus patrones ideales de las rutinas del día con tu forma de ser. Sé que la mayoría de nosotros tiene muchas tareas durante el día y que una
buena parte son inflexibles a estas cosas. Les aseguro que el tiempo es mucho más flexible de lo que en realidad creemos. Es una cuestión
tan simple como probar, darte cuenta de que podés hacer estos pequeños cambios.
Dedicá un tiempo a la reflexión y el relax . Aquellas personas se muestran exitosas y responsables son como un auto de carrera: andan sin
parar. Esto los hace ansiosos, incómodos, siempre ocupados con el trabajo y con una gran necesidad de estar todo el tiempo haciendo algo.
Esta ocupación constante no es buena para la creatividad. Es importante que tengas tiempo en el día, en la semana, en el año, para bajar un
cambio. Que reveas qué cosas estás haciendo, hacia dónde vas. Estos espacios no aparecen mágicamente. No lo decide tu jefe, ni tu esposa
o esposo, son decisiones que tenés que tomar vos. No son tiempos de lujo, resultan muy necesarios por tu propio bien, bienestar y confort.
En las empresas innovadoras que estudio y visito, los propios dueños o jefes les imponen a sus empleados tener ese tiempo. No sale
naturalmente de la gente, ya que “nunca” hay tiempo. Mucho del éxito de estas organizaciones en cuanto a su creatividad e innovación surge
de estos momentos de reflexión y relax de sus empleados. Ya aprendimos que es la mejor manera de estimular en el cerebro la aparición de
los insights creativos.
Ni el estrés constante ni la monotonía permanente son un buen contexto para la creatividad. Deberías alternar un poco entre períodos de
estrés —cierto estrés también ayuda al desempeño— y períodos de relajación. Ésta no quiere decir necesariamente no hacer nada, también
puede ser relajante hacer algo diferente de tus rutinas o tus tareas cotidianas.