Agil Mente Estanislao Bachrach.pdf


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estaba embarazada y era de El Salvador, se levantó de su asiento y me hizo una pregunta que me permitió hacer un click en mi cabeza, tener
un insight. Sin entrar en detalles —no es el propósito de este libro—, yo había explicado y mostrado unos diagramas. La aparición de unas
manchas negras en éstos, según la técnica bioquímica que estaba utilizando, significaba que no había presencia de algo que me interesaba
encontrar en las muestras de esos pacientes. La señora me hizo una pregunta interesante:
—No entiendo cómo usted me dice que cuando ve algo —esas manchas negras— significa que no hay. —Entonces, me repite—: Si
usted me está mostrando la mancha es porque esa mancha significa que hay algo.
Su frase me hizo viajar dos años atrás, cuando yo había comenzado mis experimentos, y me hizo repreguntarme: “¿No me habré
equivocado al armar los reactivos químicos y la tecnología para desarrollar esta técnica?”. Con rapidez pensé que ese error podría llegar a
explicar la inconsistencia de los resultados y, por ende, la incertidumbre que tenía para continuar mis investigaciones (lo que se conoce
como “arrastrar” un error cuando a uno le sucede al resolver una ecuación matemática). La reunión con los
janitors siguió un rato más,
pero ya no podía dejar de pensar en la pregunta de la señora y, cuando volví al laboratorio, corrí a repasar mis cuadernos y mis reactivos y
las cosas que había preparado años atrás. Por eso es tan importante en la ciencia escribir y llevar registro de todo lo que uno hace. Repetí
esa misma noche los experimentos de dos años atrás, ahora prestando mucho cuidado, obviamente, a cómo mezclaba los reactivos y los
químicos y cómo usaba esa tecnología. Dos o tres semanas más tarde, todo empezó a esclarecerse; en realidad, me había equivocado, y la
mirada de esta persona ajena al medio, no experta, lejos de mi disciplina, me permitió tener esta revelación y darme cuenta de lo que estaba
pasando. Esto derivó en la publicación de dos artículos científicos de impacto internacional.
Cuando sabemos un montón sobre un tema, cuando tenemos mucha experiencia, cuando entendemos la cultura de una disciplina —
biología molecular en mi caso—, de un país, de una compañía, de una familia, gozamos de muchas certezas. Y eso es bueno. Sin embargo,
saber acerca de algo muchas veces nos anula la mente, no nos deja mirar un poquito más allá ni entender que existen distintas posibilidades
o varias respuestas a una pregunta. En general, como ya he mencionado, la experiencia nos hace resolver los problemas, que vamos
encontrando cotidianamente, de la misma manera que en el pasado, y una

mirada de afuera o una mirada no experta, una mirada de otra

disciplina, con otra perspectiva, nos permite encontrarle otra posibilidad a la problemática que enfrentamos.
TÉCNICA : LO MUY DIFERENTE
A veces las ideas más interesantes o fértiles aparecen de elementos formados por las temáticas más diferentes o asimismo
opuestas a las que estamos tratando con nuestro desafío creativo.
Por ejemplo, si estoy trabajando como organizador de eventos y mi desafío es “cómo hacer más entretenidas las fiestas de
jóvenes”, puedo hacer una lista de atributos y características relacionados con una iglesia.
A medida que vas listando atributos y características de las iglesias, van a aparecer en tu mente asociaciones muy interesantes y
divertidas que podés adaptar a tu desafío creativo.