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Huevo frito pisado
Enamorarte, andar en bici, disfrutar de un paisaje, el dolor de muela que no te deja dormir, la idea que tuviste que te pareció genial… Todo
empieza en una neurona.
Como todo órgano, el cerebro está formado por diferentes tejidos, compuestos a su vez por unidades más pequeñas llamadas células.
Todo organismo que tenga vida está compuesto por células. Si la vida es una gran obra de teatro, ellas son la parte de atrás del escenario,
supervisando casi todo lo que experimentamos y nos sucede. Podemos imaginarnos a una célula típica como un huevo frito, donde la clara
es el citoplasma y la yema, el núcleo. Allí adentro parece una gran ciudad donde todo sucede pero en tamaño micrón (un millón de veces
más chico que un metro): transportes, hospitales, construcciones, comunicaciones, limpieza e higiene, educación, etcétera. En el núcleo se
encuentra el famoso ADN, hoy tan temido por los delincuentes y asesinos. En el ADN están los genes, ladrillitos que llevan las instrucciones
biológicas que determinan muchos de nuestros aspectos, como el color de ojos o cuán sensibles somos a las situaciones de estrés.
Increíblemente eficiente, en el núcleo hay tres metros de ADN, empaquetado de manera muy particular; imaginen meter cien kilómetros de
un cable de Internet dentro de una frutilla.
Todas las células del cuerpo son morfológicamente diferentes, según dónde estén y a qué se dediquen. Las células nerviosas también son
diversas en forma y tamaño y tienen distintas funciones. Las más conocidas e importantes para los que nos compete son las neuronas. Si
pisamos con el pie un huevo frito en el suelo y salpicamos todo, obtendremos la forma más parecida a una neurona; algo así como una
estrella con muchas puntas. Si ponemos el dedo en las puntas y las estiramos, vamos hacia una forma multidentada. Eso es una neurona.
Básicamente, consiste en un cuerpo celular (lo que quedó de la clara y la yema del huevo en el centro del piso), el axón y las dendritas
(nuestras puntas de estrella y dientes). El axón está cargado de electricidad y se extiende desde el cuerpo celular hasta su objetivo; por
ejemplo, otra neurona o algún tejido muscular. Las dendritas son las que reciben los mensajes de otras neuronas. Llamamos materia gris a la
suma de todos los cuerpos celulares de las neuronas y materia blanca a los axones y otras células conocidas como gliales. Estas últimas
tienen funciones de soporte, protegen a los axones y reciclan los mensajeros químicos del cerebro, los
neurotransmisores. Los más
conocidos de estos últimos son: Glutamato (excita a las neuronas que reciben información), GABA (inhibe a las neuronas que reciben
información), Serotonina (regula el apetito mediante la saciedad, equilibra el deseo sexual, controla la temperatura corporal, la actividad
motora y las funciones perceptivas y cognitivas), Dopamina (relacionada con la atención y las recompensas, promueve el comportamiento
de acercamiento), Norepinefrina (alerta y excita), Acetilcolina (promueve el aprendizaje y estar despierto), Opioides (regulan el estrés,
reducen el dolor y producen placer; incluyen el grupo de las endorfinas), Oxitocina (promueve el comportamiento de crianza hacia los
chicos y la vinculación entre parejas, está asociada con el acercamiento y el amor, y las mujeres tienen más que los hombres), Vasopresina
(apoya el vínculo entre parejas, en los hombres puede provocar agresividad hacia rivales sexuales), Cortisol (liberado por la glándula adrenal
durante una respuesta estresante), Estrógeno (tanto el cerebro femenino como el masculino contienen receptores de estrógeno, y afecta la
libido, el humor y la memoria).
Son alrededor de cien mil millones de neuronas las que componen el cableado cerebral. Constituyen los cimientos con los que se
construye el sistema nervioso. Su principal función es comunicarse entre sí a través de pequeñas uniones llamadas sinapsis. Estas complejas
criaturas cargadas eléctricamente están diseñadas para transmitir información a otras neuronas, y a través de los nervios, a los músculos y
distintas glándulas. Estas últimas son pequeños órganos cuya función es sintetizar sustancias químicas, como las hormonas, para liberarlas,
a menudo en el torrente sanguíneo. Cada señal neuronal es un pedazo de información, y el sistema nervioso es el que la mueve (al igual que
el sanguíneo mueve la sangre). Toda esa información es lo que definimos como la mente en un sentido amplio. Pero atención: la mayor parte
de la mente (algunos científicos hablan del ochenta por ciento) permanece fuera de nuestra conciencia; es decir, no tenemos idea de lo que
está sucediendo allí. El término “mente” incluye las señales que regulan el estrés, el conocimiento para andar en bicicleta, la personalidad y
muchísimas cosas más. El cerebro mueve y da forma a la mente. Cerebro y mente interactúan de una forma tan profunda que se
comprende mejor como un único sistema codependiente. Este sistema está tan ocupado que, a pesar de representar alrededor del dos por
ciento del peso del cuerpo, utiliza el veinticinco por ciento de la glucosa y el oxígeno que consumimos, la energía. Funciona las veinticuatro
horas del día, siete días a la semana, los trescientos sesenta y cinco días del año; en consecuencia, utiliza casi la misma energía sin importar
si dormimos o pensamos mucho.