Agil Mente Estanislao Bachrach.pdf

Vista previa de texto
En la escuela primaria empezamos a jugar cada vez menos. Nuestra educación está basada en procesar información sobre lo que ya
sucedió, sobre lo que pensaban muchas de las personas que ya no existen y sobre qué es lo que existe hoy. Es decir, la gran mayoría de
nuestras respuestas se basa en información conocida. “Respuesta” y “responso” tienen la misma raíz etimológica, responso es el rezo que se
hace a los difuntos. Forzando los términos, hay algo ya muerto en las respuestas que damos. Lo que sucede al hacer esto es que estamos
dejando de pensar. Nos enseñan a no pensar. En otras palabras, cuando pensamos que conocemos las respuestas, basados en nuestra
educación, en ese momento nuestros pensamientos mueren. Y éste es el motivo por el cual a muchos de nosotros nos cuesta tanto usar
nuestra imaginación y creatividad para desarrollar ideas nuevas. Nuestras ideas están estructuradas de manera fuerte y predecible en
propiedades muy particulares, categorías o conceptos muy determinados. Pensar de manera creativa requiere la habilidad de
generar
asociaciones y conexiones entre dos o más temas bien diferentes. De esta manera se pueden crear nuevas categorías y nuevos conceptos,
pero no nos enseñan a procesar la información así.
Entrada en calor mental —para generar asociaciones y conexiones entre dos o más temas totalmente diferentes—. Técnicas de
Edward De Bono:
Elegí cuatro palabras aleatorias.
Basándote en algún criterio, quedate con tres de ellas. Ejemplo: perro, nube, agua y puerta.
Criterio 1: El perro, el agua y la puerta entran en la misma casa pero las nubes no.
Criterio 2: Las palabras perro, nube y puerta llevan letra “e” y agua no.
Otros…
Elegí seis palabras de manera aleatoria y dividilas en dos grupos de tres. Cada grupo tiene que tener su propio criterio de
selección.
Escribí de manera aleatoria dos listas (A y B) de cuatro palabras cada una.
Elegí algún criterio para asociar una palabra de la lista A con otra de la B.
Escribí una lista de cinco palabras aleatorias.
Elegí una de esas cinco palabras y buscá criterios para asociarla con cada una de las otras cuatro.
Elegí dos palabras aleatorias.
Combinalas de manera tal que puedas crear un negocio con ellas.
Agregá una tercera palabra aleatoria.
Pensá cómo esa nueva tercera palabra podría hacer que se obtengan aún más beneficios en el negocio.
Agregá una cuarta palabra aleatoria.
Ahora pensá cómo esa nueva cuarta palabra podría hacer que el negocio sea sustentable y amigable con el medio ambiente.
Elegí cinco palabras aleatorias.
Decidí con algún criterio cuál es la más cara, cuál es la más útil, cuál es la más peligrosa, cuál es la más atractiva, cuál es la más
duradera, cuál es la más barata, etcétera.
Elegí cinco palabras aleatorias.
Seleccioná dos que serán los extremos de un puente.
Empezá a relacionar las palabras de tal forma que cada una esté asociada con algún criterio con la palabra de la derecha.
Elegí dos palabras aleatorias.
Creá con esas dos palabras el escenario de un asesinato.
Agregá tres palabras aleatorias. Cada una de esas palabras tiene que ser una pista de ese asesinato. Con esas pistas construí una
hipótesis de cómo tuvo lugar ese asesinato, incluso quién lo pudo haber cometido.
Elegí cuatro palabras aleatorias.
De esas cuatro, seleccioná con algún criterio dos que sean contrarias en algún aspecto.
Elegí cuatro palabras aleatorias.
Escribí utilizando esas palabras exactas (no derivadas ni asociaciones) un titular de diario.
Escribí el copete de ese titular.
Dicho de otra forma, químicamente pensamos de manera reproductiva, es decir, sobre la base de los problemas que nos hemos
encontrado en el pasado. Enfrentamos nuevos problemas fijados en algo que ya nos ha ocurrido o que ya hemos trabajado con anterioridad.
En el inconsciente nos preguntamos: ¿Qué aprendí en mi vida? ¿Qué aprendí en mi educación, en mi trabajo, sobre este problema? Entonces,
el cerebro selecciona de manera analítica el enfoque más prometedor basado en experiencias pasadas y así excluye otro tipo de tratamiento.
Trabaja de manera clara y definida en dirección a una solución del problema utilizando enfoques pasados. No somos conscientes de que
hacemos esto. Es lo que llamamos “patrones dominantes de pensamiento”. Es importante reconocer que estos patrones simplifican muchas
veces las complejidades de la vida. Poder hacer nuestro trabajo, manejar un auto o subirnos a una bicicleta sin caernos, todo es gracias a
estos patrones mentales que simplifican la asimilación de datos complejos.
