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Libro de la Libertad

8 El Cuarto Ángel derramó su Copa sobre el Sol, al cual fue dado quemar a los hombres con
fuego. Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene
poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria.
10 El Quinto Ángel derramó su Copa sobre el trono Illuminati de la bestia; y su reino se cubrió
de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas, y blasfemaron contra el DIOS del Cielo por sus dolores
y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras.
12 El Sexto Ángel derramó su Copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste se secó, para
que estuviese preparado el camino del Armagedón a los reyes del oriente.
13 Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres
espíritus inmundos a manera de ranas, reptiles de la inva-sión; pues son espíritus de demonios, que
hacen señales, y van a los reyes de la Tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel
Gran Día del Dios Todopoderoso.
15 He aquí, Yo Vengo –al corazón- como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus
ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.
16 Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón -Mejido-.
17 El Séptimo Ángel derramó su Copa por el aire; y salió una Gran Voz del Templo del Cielo,
del Trono, diciendo: Hecho está.
18 Entonces hubo relámpagos y Voces y Truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan
grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la Tierra.
19 Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran
Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira.
20 Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados.
21 Y cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del peso de un talento; y los
hombres blasfemaron contra Dios por el granizo; porque su plaga fue sobremanera grande”.

Nadie; ningún poderoso del 666 puede ocultarse de la liberación llegada al planeta: “Y
el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su
lugar. Y los reyes de la Tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y
todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a
las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del Rostro de aquel que está Sentado sobre el Trono,
y de la Ira del Cordero; porque el Gran Día de su Ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en
pie?”(Apocalipsis 6:14-17)”… ninguno de la rebelión y de quienes negaron y crucificaron al

Cristo y lo siguen crucificando hoy, pueden ser perdonados, como sentenció el Apocalipsis
17: “1 Vino entonces uno de los Siete Ángeles que tenían las Siete Copas, y habló conmigo
diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera de Sion, la que está sentada
sobre muchas naciones; con la cual han fornicado los reyes de la Tierra, y los moradores de la
Tierra se han embriagado con el vino de su manipulación.
3 Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena
de nombres de mazonería o blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos.
4 Y la mujer estaba vestida de púrpura (Éxodo 25:2-7) y escarlata de la rebelión, y adornada
de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano el cáliz templario de Salomón el Hades,
lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; y en su frente un nombre escrito, SION,
un misterio para los justos, un engaño al mundo: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS
RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.
6 Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando
la vi, quedé asombrado con gran asombro.
7 Y el Ángel me dijo: ¿Por qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer, y de la bestia que
la trae, la cual tiene las siete cabezas y los diez cuernos.
8 La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los
moradores de la Tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo
en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era lucifer y no es Dios, y será el anticristo.
9 Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales
se sienta la mujer, y son siete reyes. Cinco de ellos han caído; uno es, y el otro aún no ha venido; y
cuando venga, es necesario que dure breve tiempo.

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