LA PARABOLA DE LA HIGUERA (3).pdf


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Capítulo Tres

El Misterio Escondido En Dios
Un misterio se define como “algo muy difícil de entender, algo extraño e
inexplicable de comprender o descubrir por lo oculto que está”. (Wikipedia).
La biblia contiene muchos misterios. Algunos de estos ya fueron revelados a los
hombres y otros serán revelados en el futuro (Dt.29:29, Hec.1:7, Dn.12:9). Unos
ya se cumplieron y otros están en proceso de cumplimiento. ¿Por qué razón están
estos misterios en la biblia? Si la palabra de Dios no fuese sencilla y profunda a la
vez sería como cualquier otro libro, y cualquier persona dominaría a voluntad las
sagradas escrituras, algo que no es saludable dada nuestra condición humana.
Pero hasta hoy muchos hombres siguen asombrados ante los misterios de Dios
contenidos en este sagrado libro.
Los misterios bíblicos nos hablan de la superioridad y la grandeza de nuestro Dios.
Cuando escudriñamos la biblia nos enfrentamos con una sabiduría infinitamente
superior a nosotros y encubierta en sencillez, y esto le trae gloria al rey altísimo.
(Proverbios25:2, Dan.2:20-22). Cabe mencionar que cualquier individuo que
presume de conocer y dominar todos los misterios bíblicos, sin duda alguna, esta
“hinchado”. Una persona convertida a Cristo, sana de su mente y espíritu,
inmediatamente se da cuenta de la profundidad y la grandeza de las sagradas
escrituras y de su propia pequeñez ante los misterios de Dios. No existe sobre la
tierra la persona que domina todos los misterios bíblicos, pues ni siquiera los
profetas del canon sagrado pudieron hacerlo. Y hablando de profecía bíblica, Dios
mismo supedito el conocimiento y los cumplimientos proféticos al proceso de
espera, de un profeta a otro, según su designio. Los profetas aparecen como
portavoces imparciales en cuanto al mensaje, y parciales, en cuanto a que no les
era entregado todo el conocimiento. Ellos debían sujetarse a los tiempos
establecidos por Dios, y a lo que se les entregaba…o se les negaba. En parte,
por esta obediencia y sujeción, ellos no erraron; no pecaron de exageración o
deformación del mensaje.
Es cosa muy natural en el ser humano el deseo de conocer el porqué de las
cosas, pero recordemos que un mayor conocimiento por cuenta propia fue
exactamente lo que oferto Satanás a Eva. No está mal querer conocer y
desentrañar los misterios de Dios; lo que está muy mal es la insolencia y la
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