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Amely Duvauchelle
y clonarte
una y mil veces
con tus acordes
bajo el brazo.
Resucita para explicarnos
qué sentiste,
¡reaparece! y déjate querer
sin límites.
Que sean infinitos
tus pasos,
que se yerga
para siempre
tu cuerpo de centella.
Completa la melodía
que te falta.
Te esperan conciertos
y mucha compañía.
¡Oh! Mozart.
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