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ineludible para trabajar por nuestros parques nacionales,
nuestros santuarios de la naturaleza, nuestras áreas silvestres
protegidas, por un cambio de la Conaf y el establecimiento de
una nueva y más potente institucionalidad, para trabajar con
las organizaciones de la sociedad civil que se dedican a estas
áreas específicas, para trabajar con los ingenieros forestales
para el bosque nativo, para la derogación del Decreto Ley 701
que subsidió a las grandes empresas forestales, y dictar una
nueva legislación en beneficio de los micro, pequeños y
medianos productores y, en particular, por el bosque nativo,
para establecer un nuevo modelo de negocios para las
empresas forestales, propietarias de las de las plantaciones
que afectan la flora, la fauna y las aguas; para reformar el
régimen de las aguas.
Una nueva oportunidad para trabajar con los municipios y
gobiernos regionales para llenar de árboles nativos nuestros
pueblos, ciudades y sus entornos, haciendo en el mapa de
América una larga y angosta franja verde.
i) El agua. Es vida. El cambio climático y los bosques artificiales
han producido un enorme efecto en el agua para el consumo
humano y para el riego. A miles de hogares de modestos
campesinos de gran parte del país se le entrega agua en sus
casas para que puedan comer, lavar su ropa y para uso
personal, en camiones aljibes con un enorme costo financiero
y un trabajo hecho con dedicación de los gobiernos regionales
y locales. Éste es un atentado a la dignidad que golpea a
estos modestos hogares del campo.
De igual manera, sucede con el agua para el riego. En este
