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Por ello, cuando hablamos de cualquier derecho —llámese
educación, salud, propiedad o previsión— lo hacemos en función de
la persona que vive en sociedad y no del individuo aislado que vela
por sí mismo sin importarle el destino de los demás.
Cuando uno tiene claridad en estos conceptos está en
condiciones de tomar decisiones políticas sobre temas concretos de
la contingencia que respondan a estos principios éticos.
Por ello, no es posible sostener que la libertad es absoluta,
porque ello se presta para los mayores abusos de parte de los
poderosos contra los más débiles y necesitados
Por ello, cuando se legisla, y, de algún modo, está la libertad
en el escenario como uno de los elementos para tomar decisiones,
es menester considerar el conjunto de la comunidad y que todos
estén en igualdad de condiciones para ejercer esa libertad.
Por ello yo me pregunto ¿tienen los padres de La Pintana la
misma libertad de los padres de Las Condes para, en el ejercicio de
esa supuesta libertad, elegir el “colegio” para sus hijos? Entonces,
yo entiendo, un democratacristiano no puede legislar, aduciendo la
libertad de enseñanza, pensando en los padres de Las Condes, o
sin considerar, o desconociendo, voluntaria o involuntariamente, la
distinta realidad de los padres de La Pintana. Si aplicara la ética del
individualismo, entonces, claro, no le debería importar la realidad de
los padres de La Pintana porque, de acuerdo al neoliberalismo, la
sociedad no existe, sólo existe el individuo que debe velar por sí
