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PLACER

PLACER

PRÓLOGO

PLACER ES:
Una revista de la Asociación Literaria La Mordida. Un proyecto megalómano. Una publicación
de anomalías espacio-temporales. Un alegato de verdad absoluta (bueno, relativa). Una invocación espectral. Un álbum de fútbol regional. Un plan depravado del Consejo Editorial para
manipular mentes. Placer es poco, mucho, suficiente, bastante, ninguno, escaso y todo, o quizás nada. Placer es un hijo bastardo de la sobreinformación. Es sol de invierno, zanahoria, el
ruido de la rueda de molino cuando no tiene nada que moler. Una revista de regodeos fatuos
disfrazados de intelectualidad. Placer es casi placer. Picor de tobillos, helado que se derrite
sobre las manos de un niño. Placer somos nosotras, ellos. Placer asume las opiniones de todos
sus colaboradores: Placer es querellable. Una publicación a cascoporro, por amor a helarte,
masturbación sin criterio. Placer es carcelaria: será la revista favorita de los presos políticos del
estado español (o de cualquier orto). Placer es bla bla bla, una broma para romper el tedio,
aire llevado por el viento. En placer nos jugamos nuestras haciendas, que no son magras. Placer
es post-democrático, post-beatnik. Una revista de pueblo; no del pueblo, sino de pueblo. Placer
rechaza el beneficio económico (y las críticas, pero no las croquetas). Placer es anti-pávloviana.
Placer es amor (a pesar del odio profundo que profesa a sus vecinos). Placer es más de Lao Tse
que de Confucio. Placer llega con el cambio de hora.

Lo único seguro tras el nacimiento de
cualquier ser vivo es que algún día morirá. En cambio, la aparición de una
nueva publicación escrita, lo único que
nos asegura es que ésta prevalecerá en
la eternidad de los tiempos, con más o
menos relevancia, en algún lugar. Este
primer número de “Placer”, de invierno,
pues es la estación en que se ha cocinado, no garantiza en absoluto la aparición
de números posteriores, a pesar de que
el equipo de creación y redacción de
la revista (y autodenominado de forma
grandilocuente Consejo Editorial) muestra
una gran ilusión, empeño e ingenuidad
ante la posibilidad de convertir “Placer”
en una publicación estacional; dicho de
otro modo, y para todos aquellos lectores
que usan reloj, trimestral. La aparición de
este nuevo proyecto tiene una clara, única e inequívoca vocación literaria. Cada
estación se dedicará al estudio de un autor, de suficiencia más que contrastada,
con la intención no tanto de difundir conocimiento sino más bien de discurrir un
proceso de prospección, de los propios
editores y colaboradores, sobre el autor
elegido. Así pues, nos encontramos ante
una publicación que más que enseñar,
lo que pretende es dar la posibilidad de
aprender a los que la hacen, y en ese camino, compartir lo que surja. Si después
de leer la última línea del párrafo anterior
todavía no han cerrado la revista, les diré
que este primer “Placer” está dedicado a
Borges. Si tras este dato todavía persisten en la lectura, deben admitir que les
acecha el claro peligro de la militancia
literata, pues no hay otro motivo más que
la lucha, aún siendo silenciosa, que nos
encontremos aquí. En fin, nuestro inefable
Consejo Editorial ha elaborado una reta-

híla de contenidos, y asimismo ha sido
auxiliado por un buen número de colaboradores. Así, el lector encontrará, naturalmente, la biografía y bibliografía del
autor, pero también artículos en los que se
relaciona a Borges con la música, con los
videojuegos, con el cine y hasta con las
matemáticas. Dibujos, fotomontajes, relatos deliberadamente borgianos, poesía y
algunas cosas variadas que harán despertar en el lector sentimientos encontrados, quizás incluso el deseo de que “Placer” reaparezca en verano. Pasen y vean.
No esperen encontrar ninguna solución,
pero no descarten el placer de pensar.

Disculpen mi ignorancia.