Revista Ambiente Siglo XXI. N° 30 Septiembre Octubre.pdf

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Figura 2: A la izquierda, distribución de Quercus robur (roble europeo) y a la derecha, distribución de Quercus alba (roble americano)
En el continente americano
también se encuentran inmensas zonas con roble pero de
otra especie llamada Quercus
alba la cual se conoce como
roble blanco o roble americano según el mundo del vino.
¿Y por qué el roble? Bueno, la
historia comienza con los pueblos británicos, especialmente
los celtas, que buscaban un
contenedor para su producción de cervezas. Lógicamente
empezaron
experimentando
con lo que abundaba en sus
tierras y descubrieron que era
impermeable y robusta. Ya
tenían un excelente contenedor. Cientos de años después
por allá por el 400 dC tomaron la idea los romanos en
una de sus tantas excursiones
militares por Europa. Para estas tropas era fundamental el
traslado del vino porque era
parte de la paga a las tropas y
Figura 3: Árbol de roble europeo (Quercus robur)
SEPTIEMBRE / OCTUBRE 2015
también necesario para la liturgia católica. Pero más acá
en el tiempo todavía, cerca
del 1600 dC los franceses desarrollaron una industria tonelera importante fomentada
por su fuerte comercio de vino
con Reino Unido. La barrica
por su forma abombada en los
laterales y plana en los extremos se puede trasladar rodando
y
luego
apilarse,
haciendo más eficiente el flete
y evitando pérdidas de líquido
por rotura (recordar que antes
se trasladaba en vasijas de
barro cocido). Pero en los largos traslados descubrieron
algo más...aportaba aromas
agradables al vino. Pero tiene
más ventajas todavía. Es una
madera sin resinas, y debido a
su
lento
crecimiento
(determinado por el clima frío
y características genéticas)
tiene “poro chico” lo que permite una oxigenación muy
moderada, en efecto, se la
llama micro-oxigenación. Las
maderas con un crecimiento
más rápido tienen “poros
grandes” lo que permite un
excesivo intercambio de gases
con el exterior por lo que el
vino se termina oxidando. Y
por si le faltaba una ventaja
más al roble, tiene un tronco
derecho y sin ramificaciones
hasta los 10 metros lo que lo
hace muy rendidor en madera. Y la frutilla del postre: hay
inmensos bosques, abunda!.
Se ha intentado con otras maderas, pero ninguna tiene tantas ventajas como el roble.
Pero éste no solo ha sido
apreciado por el dios Baco,
sino también por la industria
de la ebanistería fina por la
belleza de su veteado, y por la
industria de la construcción
edilicia y naval por su dureza.
Si bien, por abundancia no es
una especie que peligre, si es
una especie de crecimiento
muy lento por lo que se generan rodales o parches desforestados que alteran el ecosistema del bosque. Animales y
plantas que viven en sinergia
se ven desplazados, y amenazados por la mano del hombre
una vez más.
Pero para cerrar la nota tenemos buenas noticias. Después
de muchísimas décadas apreciando de sobremanera los
vinos añejados en roble, hoy
la moda ha vuelvo hacia las
raíces, apreciando y destacando los vinos jóvenes, con los
aromas que da la uva nomás.
Estos cambios han llegado en
buena hora, la uva vuelve a
ser la protagonista, y los
grandes bosques del norte
puede que tengan un pequeño
respiro.
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