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El desafío del amor
"Amad a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad no esperando
nada a cambio, y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del
Altísimo; porque Él es bondadoso para con los ingratos y
perversos" (Lucas 6:35).
Desde la posición estratégica del altar de tu boda, nunca hubieras
soñado que esa persona con la cual te casaste se transformaría en
una especie de "enemigo", alguien a quien tendrías
que amar casi como un acto de completo sacrificio. Y sin embargo,
demasiadas veces en el matrimonio, la relación se reduce a ese
nivel. Aún al punto de la traición o, tristemente, de la infidelidad.
Para muchos es el comienzo del final. La respuesta de algunas
personas es pasar rápidamente a un divorcio trágico. Otros, por
proteger más su reputación que su propia felicidad, deciden
mantener la farsa en pie. Sin embargo, no tienen intención de
adaptarse a la situación... mucho menos, de volver a amar al otro.
No obstante, este no es el modelo del seguidor de Cristo. Si el amor
debe ser como el de JÉ1, debe amar aún cuando sus intentos de
acercamiento son rechazados. Y para que tu amor sea así, debes
tener el amor de Dios en primer lugar.
Puedes darle amor inmerecido a tu cónyuge porque Dios te dio
amor inmerecido a ti, repetidas veces y en forma duradera. A
menudo, los que menos lo merecen son los que más reciben
expresiones de amor.
Pídele que te llene con la clase de amor que sólo Él puede proveer,
y luego proponte dárselo a tu pareja de una manera que refleje tu
gratitud a Dios por amarte. Es lo bueno del amor redentor. Es el
poder de la fidelidad.
comprometerte con el amor aún si a tu cónyuge ya casi no le
interesa recibirlo. Dile hoy con palabras parecidas a estas: "te
amo. Elijo amarte aún si no me retribuyes".
__Haz una marca aquí cuando hayas completado el desafío de hoy.
¿Por qué es imposible esta clase de amor si el amor de Cristo no
palpita en tu corazón? ¿De qué manera su presencia en tu vida te
capacita para amar, aunque sea en forma unilateral?
El desafío de hoy
El amor es una decisión, no un sentimiento. Es una acción que
se pone en marcha, no un acto reflejo. Hoy mismo, elige
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He optado por el camino de la fidelidad. (Salmo 119:30 NVI)
