LA GUERRA SUCIA EN LAS SOMBRAS.pdf

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Y aún hay más, hacen desaparecer discos duros, los
borran, pinchan lineas, hacen videovigilancias de todas sus
actividades y luego las estudian con minuciosidad. Podría
decirse que todo este despliegue clandestino esta pensado
presuntamente con fines de desinformación, de manipulación,
de presión y chantaje. ¡Madre mía! Es espantoso como la
moderna tecnología favorece la guerra sucia clandestina en
manos de los modernos políticos Mafiosos, y como estos
sinvergüenzas, se gastan el dinero publico de todos para ser
cada vez más y más eficazmente corruptos en sus propios
cargos espiando y controlando a sus oponentes o a cualquier
ciudadano que se les antoje...
Ejemplos sobre esta guerra sucia, aunque se hayan
limitado a un cumulo de actividades criminales locales,
podemos encontrarlos incluso a nivel internacional; lo que
demuestra la retorcida mentalidad de quienes finalmente
deciden utilizar estos instrumentos perversos para
presuntamente mantener el poder, la seguridad y la paz de
sus ciudadanos. Por ejemplo, entre diplomáticos se
chantajean y amenazan en secreto, y entre presidentes de
países ocurre lo mismo; entre políticos de un Estado no hay
tampoco mucho que decir... ¿O a caso cree el lector que no
existe la presión, el chantaje, la extorsión, el espionaje entre
esa elite política en cualquier escenario internacional? ¡Pues
claro que lo hay, igual que existe entre otros grupos
inferiores! Los políticos odian a sus adversarios tanto como
usted odia al tipo que saca su perro a pasear todos los días y
se caga en la puerta de su casa en un acto de soberbia
prepotencia...
Pero hay una característica a considerar en todo esto. Es
poco probable justificar la guerra sucia en el panorama
político de forma abierta; nadie ha podido demostrar nunca
que existan acciones criminales mafiosas que pretenden
aparentar que todo vale para proteger un gobierno y la
Democracia de cualquier tipo de amenaza, bien sea real o
imaginaria. Aparecen indicios o fragmentos, quizá sucesos
que por lo general suele ser difícil de relacionar con los que
presuntamente estaban detrás, que casi nunca reconocen
nada abiertamente.
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