ARTE Y COMPUTADORAS 2011.pdf

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© Diego Levis 2000/2011
Arte y computadoras
y no en otro. Cuando uno quiere pintar con transparencias escoge la
acuarela, la tinta..., no el guache. Si el artista concibe una obra que
combine la imagen en movimiento, el sonido, el texto, la interactividad etc,
acabará forzosamente acudiendo al ordenador. El problema es que la
música, la imagen, y la interactividad utilizan lenguajes distintos. ¿Qué
artista es capaz de dominarlos todos por igual para hacer una verdadera
gran obra multimedia? Sólo un artista total, o artista renacentista al que
todos los artistas digitales aspiran ser, o bien un grupo de especialistas
trabajando en equipo es capaz de responder a este desafío. Los artistas
totales escasean así que lo deseable si se quiere hacer una buena obra
digital es formar un equipo.
Es lo deseable pero no lo habitual. Se trata de un problema de ego, el
famoso ego del artista. La creencia de que una idea es personal, e
intransferible, lleva a los artistas multimedia a realizar sus obras
individualmente aún sabiendo que el resultado se va a resentir. Esto se ve
claramente en la mayoría de las obras digitales que acostumbran flojear
en algún punto, ya sea en la parte técnica, o conceptualmente, o en el
manejo de la interactividad...
El artista digital no debería intentar aproximarse tanto a la figura del
artista total sino aspirar a convertirse en un creador más cercano a la
figura de un director de cine o de un director de escena teatral. Será
entonces, quizás, cuando el arte multimedia consiga alcanzar su
verdadero potencial expresivo.
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