ARTE EN MAYO 2015.pdf


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Altruismo y solidaridad
Al inicio de la década de 1990, la familia Rozas-Botrán entró
en contacto con las Obras Sociales del Santo Hermano
Pedro. Esta institución -inspirada en la espiritualidad del
Santo y la filosofía franciscana- con su mística religiosa
y humanitaria, se convirtió en otra de las vertientes de
la actividad emprendedora que Jose estaba a punto de
iniciar. Además de trabajar por y para el prójimo en esta
institución, se encargó de la reedición del libro Tras los
Pasos del Hermano Pedro, escrito por otra benefactora de
las Obras: doña Natalia del Pinal de Cuevas. Seguidamente,
se convirtió en voluntario del Hospicio San José, establecido
en Guatemala para brindar ayuda a los pobres y a enfermos
terminales que no cuentan con parientes ni con recursos
económicos para tener una muerte digna. Además del
servicio social que ahí ofrecía, conoció a personas como
Luz María de Perera, Vicepresidenta de la Junta Directiva
del Hospicio, con quien mantiene una entrañable amistad.
Con el pasar del tiempo, muchos enfermos con VIH/SIDA
empezaron a llegar al Hospicio San José, de manera que
el lugar se convirtió en un hogar que alberga, alimenta
y brinda seguimiento y tratamiento a las personas con
este síndrome. Médicos sin Fronteras y otras entidades
internacionales se sumaron a esta causa. Profesionales
de la salud, empresas privadas nacionales, el Estado de
Guatemala por medio del Ministerio de Salud Pública, el
Fondo Unido y generosos voluntarios fortalecieron las
funciones de la institución. Pero el número de enfermos
crecía. La Directora, Elena Clavijo y la Administradora,
Patricia Santis ya no se daban abasto. La necesidad de
un espacio apropiado y más personal calificado se hacía
cada día más evidente.
La Galería Rozas-Botrán
A la par del servicio social voluntario, en 1985, Jose abrió
la primera galería de arte de la familia en la Zona 9, al lado
de la antigua sede de la Galería Sol del Río. Recordemos
que su pasión por el arte “está en sus genes”. Durante
esta fase entró en contacto con artistas de gran prestigio

nacional e internacional y otros que ya se perfilaban
como las promesas del futuro. Asimismo, principió a
conocer las opiniones de los coleccionistas y fortaleció
su amistad con personajes del medio, entre ellos Ingrid
Klussmann, Víctor Martínez, Guillermo Monsanto y Luis
Escobar.
Surge el emprendimiento solidario asociativo
La Familia Rozas Botrán con gran espíritu altruista, decidió
apoyar la gestión de Jose dentro de lo que llamamos
emprendimiento solidario asociativo. Así, lo que inició
como una galería unido a la responsabilidad de inversión
social da lugar al surgimiento de la Fundación Rozas
Botrán, una institución con personería jurídica que buscaría
socios solidarios para emprender una cruzada en busca
de la solución a los problemas de la salud de los más
necesitados. La tarea dio inicio con un pequeño equipo
de trabajo del cual formó parte Mariana Solórzano quien,
once años después, se convirtió en Directora Ejecutiva
de la Fundación.
Los años de voluntariado en las Obras Sociales del
Hermano Pedro y el Hospicio San José originaron en
Jose una vocación de servicio que inspiró a sus familiares
y amigos más cercanos. Silenciosa y suavemente, se
cumplió aquella famosa frase de la sabiduría popular: “las
palabras convencen, pero el ejemplo arrastra”. Podemos
dar fe, quienes lo vimos atender con respeto y amor a
los niños del Hospicio San José, cuando este principió
en una casita de campo en San Lucas Sacatepéquez.
Allí se concibió un sueño que se hizo realidad algunos
años después.
El arte de ayudar inicia su marcha
“Los emprendedores sociales no quedan satisfechos ni
dando un pescado a alguien ni enseñándole a pescar.
Son personas que no van a descansar hasta haber
revolucionado por completo la industria de la pesca”.
La frase pertenece al estadounidense William Drayton,
presidente de la Fundación Ashoka, cuya trayectoria
www.fundacionrozasbotran.org

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