LECTURA.pdf


Vista previa del archivo PDF lectura.pdf


Página 1...8 9 10111224

Vista previa de texto


Ojala algún día pudiera recordar mi primer día en este mundo, mi primer llanto, mi primer respiro, mi primer latido, mi
primer suspiro, la primera vez que una luz me obligó a cerrar los ojos seguido del mismo instante en la que los había
abierto, la primera vez que escuche a alguien ¿Quién sería?, ¿Qué diría?... y hasta lo que abre pensando y opinado de
ello con mis primeras horas de vida… pero no sé
Como me gustaría recordar la primera vez que sentí muy cerca el seno de mi madre, saber quién fue el primer ser que
me dio un beso..., de seguro fue ella..., pero aun no recuerdo nada, me gustaría saber quién fue la tercera persona que
me dijo “te amo”, pero no puedo, y así sé que todo eso paso, eran esas las primeras razones para decirte "gracias" y sin
embargo no lo hice; luego pasaron, meses y hasta años y vagos recuerdos llegan a mi mente. Mi primer beso que de
seguro no fue el primero, la primera vez que sentí miedo pero podría asegurar que tampoco fue la primera, la segunda
vez que lloré que desde luego no fue la segunda, en fin no recuerdo "mis primeras veces" pero ya desde ese momento
sabía que no iban a ser las últimas...
... Y siguen pasando los años y recuerdo mi primer rabia, mi primer destello de amor, mi primer ilusión, mi primer
desilusión, y siguen llegando mis supuestas "primeras veces", seria esto acaso mi Génesis, o quizás sea solo una
continuación o un punto y seguido en mi existencia en este espacio, puede ser, todo en esta vida se vale, sobre todo en
la mía que aprendí a sobrellevar “todo lo que se vale”.
Seguí creciendo en el recuerdo, porque no he conocido el primer ser que se haya sorprendido a si mismo creciendo (o al
menos en esta vida), pero acuérdate en esta vida se vale todo. Llego entonces cuando nací por tercera vez y fue allí
cuando si recuerdo todo, el doctor fue alguien llamado Oportunidad que era un poco más cortes que el de mi segundo
nacimiento, y también llore más, mucho más que aquel entonces en la cual creía haber nacido, no hubo necesidad de
abrir los ojos fue esa la razón por la cual volví a nacer, y aún recuerdo que el doctor Oportunidad no me dejo cerrarlos
cuando la luz encandilaba mucho más que mi segundo nacimiento, y por supuesto recuerdo el primer ser que me beso,
fue la primera razón de mis oídos de escuchar un “te amo”, lo que dijo, pero esta vez no pude opinar nada, creo que en
mi segundo nacimiento si lo hice, él se llamaba Jesús, nadie en mis dos últimas vidas me había impresionado tanto, pero
“¡lástima!” me dije, más que como un consuelo que como una ironía.
Me dijo: “...no hay que enseñarte nada que no sepas, tan solo tienes que encontrarlo, todo lo que yo hago es perfecto en
el espacio donde está, si no hubieras servido en este espacio sencillamente no estuvieras aquí...”. Esto me llenó aunque
no me convenció, y volví a decir “¡lástima!”, esta vez sí con mucha ironía.
Comencé a crecer, y así descubrí que no era como mí segunda vida, que crecías hasta que una determinada edad te dice
¡hasta aquí!, y siendo todavía más cruel cuando crees que ya estas apto y no es así, allá lo superficial te decías que subías
para luego bajar, y aquí su ausencia gritaba recordándote que esta vida creces y creces hasta que tú mismo digas ¡ya! .
Es por eso maestro que te escribo esta carta, para pasarte antiguas facturas de gracias que no sé porque idiota razón se
quedad guardadas en las gavetas de nuestra vida cotidiana.
Gracias por tantos momentos difíciles que solo tú y yo conocemos, gracias por esos días que uno tras otro van
rompiendo su “record” de paz y felicidad, gracias por esos ideales que sembraste en mí, gracias por esas lagrimas que
derrame en cada uno de los espacios que un día respiré, gracias por tantas cosas que en mi segunda vida hubiera
llamado “casualidad” y que en esta forman parte de mi día a día, gracias por tanta gente que me trato de hacer daño,
que de seguro que sin sus zancadillas no hubiera podido estar en esta tercer vida escribiendo esta caria. Ojalá que el
cartero seas tú, si tú, el que está leyendo esta carta, de verdad te lo agradecería.
Gracias maestro, Te amo...

11. PRESENTO MI RENUNCIA