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Mundo Desconocido: El Necronomicon

visitarlo, peor para él, Lovecraft habla del "inherente carácter misterioso de la herencia americana"; en
estos paisajes de bosques infernales; toca algo que está arraigado muy profundamente en la conciencia de
los primeros colonizadores: una escondida vena de arcaica paranoia. Los bosques de Arkham son una
imagen exacta del miedo al país desconocido que quedaba fuera de las cercas levantadas
apresuradamente por los primeros colonizadores; la tierra que vinieron a someter pero que, de momento,
no mostraba ningún signo de sumisión.
Existe un legendario miedo a los bosques; es el mismo pánico que el propio Pan inspiraba a quienes
penetraban en sus dominios. Las tropas romanas, que no sentían miedo ante ningún enemigo, quedaron
sobrecogidas por un terror rígido ante su primer encuentro con los inexplorados bosques de Germanía.
Existe un miedo razonable frente a la masiva evidencia de una agitada forma de vida que no es humana,
esto es, el mundo de los vegetales gigantes.
"Al Oeste de Arkham, los bosques son salvajes, y los que crecen en algunos profundos valles jamás han
sido talados por el hacha". Fluyen los arroyos que nunca han visto el ;sol; las piedras caídas de las
granjas abandonadas indican cuan mal recibido ha sido allí el hombre al pensar, en su necedad, que
podría vivir allí, y también cuan precipitada y cuan ignominiosa fue su partida. Esta es la residencia del
Negro Macho Cabrío de los Bosques con un Millar de Jóvenes; estas "sólidas y lujuriantes masas
boscosas entre cuyos árboles primarios podrían esconderse ejércitos enteros de espíritus elementales"
(The Whisperer in Darkness).
En el momento en que es perforado por un meteorito, este paisaje se despoja de su constante aspecto de
benevolencia superficial. Ahora la hierba es agrisada, está marchita. Y las parras han caído de los muros
de una ruinosa granja convertida en "frágiles escombros"; mientras, grandes árboles desnudos arañan el
cielo gris de noviembre con estudiada malevolencia" (The Colour Out of Space). Esta tierra
antropomorfizada rezuma veneno; el terreno cultivado se ha transformado en un baldío maldito que, de
hecho, está en trance de convertirse en otra versión de la meseta d‘ Leng, aquella meseta completamente
estéril y oscura de la mitología de Lovecraft. Aunque de forma estilizada, es un paisaje basado en formas
reales que se va convirtiendo en una invención, e incluso en una siniestra prefiguración de un paisaje
devastado por una explosión más verosímil que la de aquellos globos extrañamente coloreados que
llegaban del cielo. Estamos ante un paisaje de expoliación post-nuclear. Mircea Eliade dice: "El bosque
es un símbolo que contiene muerte". El hombre está excluido de estas regiones forestales, donde seres y
objetos, plantas y animales, entremezclan y combinan sus formas. En los bosques de Arkham, en los
profundos bosques de Massachusetts y Vermont, pueden encontrarse aquellas cavernas que conducen a
la mansión de lo innominable y las negras piedras grabadas con curiosos jeroglíficos que invocan a los
Seres Mayores incluidos por Lovecraft en el folklore de la brujería de Nueva Inglaterra. También aquí,
en la verde oscuridad, siguen viviendo los mitológicos fantasmas con cuernos de los indios pieles-rojas
que originalmente vivían en perfecta armonía con los bosques a los que sólo se teme cuando no se
conocen. El hombre está excluido de los bosques, pero los indios pieles-rojas no porque ellos no son
humanos; quizá antes de que viniesen los europeos vivían como ángeles, aunque ahora alguna caída
luciferina los ha convertido en seres de le oscuridad. De forma similar, la tribu de brujas de
Salem/Arkham puede encontrar un hogar en los bosques que no son los de antes de la creación ni una
sede de la inocencia, sino bosques después de la Caída, reinos concebidos por una naturaleza
enloquecida, cuya vida instintiva ha extinguido a la razón. Los indios Narangasset suelen ser evocados
por Lovecraft como sirvientes de los sabios y nigrománticos del siglo XVIII cuyos descendientes están
forzados a soportar viles herencias de maldición en la era del motor de combustión interna. Los propios
indios pieles-rojas existen en el siglo XX como fantasmas o como nombres de lugares, de ríos... el
Miskatonic o el Pawtuxet es un largo río "que discurre por muchas regiones colonizadas en las que
abundan los cementerios" (The Case of Charles Dexter Ward). La misma ausencia de pieles-rojas de sus
propios bosques expresa el alejamiento de esta extraña tierra. Oscuramente satánicos, están aliados con
el propio Satanás, que no es más que una metáfora de los Seres Mayores o de lo innominable. No son
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