APUNTES 5. Noviembre 2013.pdf

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Durante el siglo XIX, la principal característica de la
producción agraria en México fue el paso a la
modernidad, es decir la tecnología aplicada, pero sólo se
dio en una pequeña parte de esta actividad, la de
exportación. Es importante, por otro lado, señalar que
no se consiguió elevar la producción de maíz, a pesar de
la importancia alimentaria, económica y cultural que esta
planta tenía –y tiene- para la población.
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Por un lado, se mantiene una agricultura tradicional
(especie de sincretismo español-indígena) básicamente de
autoconsumo, pero que también sustenta la economía
local y abastece el mercado regional; por el otro lado
vemos una agricultura moderna, enriquecida por el
desarrollo tecnológico, de tipo capitalista que se inserta
en el mercado internacional.
La agricultora de exportación, estaba situada en las
mejores tierras; donde además se practicaba el abono y
la irrigación, la rotación de cultivos y muy en especial el
trabajo exhaustivo de los jornaleros. En su conjunto el
valor de la producción del café, el chicle y el henequén,
pasó de 20 a 50 millones de pesos de 1888 a 1904. La
ganadería se mantuvo más o menos igual, en 1902 había
15 grandes reyes ganaderos en el país.
La falta de apoyo a los pequeños propietarios que
trabajaban en esta actividad y que tenían tierras de
temporal y técnicas anticuadas, se explica porque el
gobierno sigue creyendo que solo la inmigración europea
podrá hacer prosperar esta nación. El gobierno porfirista
cree firmemente en la superioridad de los trabajadores
extranjeros, a los cuales les ofrecía facilidades y
estímulos que ni de chiste se les ofrecería a pequeños
propietarios mexicanos.
A lo largo del siglo XIX vemos en el país dos clases de
crisis: agrícolas (las del viejo régimen) y de mercado (las
del nuevo). Entre 1881 y 1906 se deslindan casi 50
millones de hectáreas de tierra útil, el 97 % de esta
superficie pertenecía a las grandes haciendas y ranchos,
el dos por ciento a los pequeños propietarios y
solamente el uno por ciento eran tierras comunales. Para
enfrentarse a las nuevas necesidades productivas de un
capitalismo ya dominante, la vieja hacienda colonial debe
sufrir modificaciones De 1870 a 1910 se consolida un
mercado nacional y se participa intensamente en el
mercado internacional en un rol de país dependiente.
La minería aumenta su actividad a un ritmo del 6% anual.
El valor de su producción era en 1889 de 41 millones de
pesos, en 1902 de 160 (a pesar de la devaluación de la
plata). Lo más importante de esta producción son los
metales preciosos; pero también se extraen metales
industriales como el plomo (cuya producción crece
constantemente), el antimonio (de errática trayectoria),
el zinc (cuya producción se quintuplica en 10 años), el
cobre (con una muy importante producción).
