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27 de marzo de 1959. En ésta fecha, viernes santo, comienza a llover en todo el país. Durante un mes entero
las lluvias asolaron nuestro territorio, tirando líneas telefónicas,
inundando poblaciones enteras, alterando el sistema de
transporte y creando serios problemas en el abastecimiento de
electricidad. La represa del Rincón del Bonete fue sobrepasada
por las aguas y quedó fuera de servicio. La ciudad de Paso de los
Toros debió ser evacuada totalmente antes de que las aguas la
cubrieran, mientras que buena parte de Mercedes quedó en
iguales condiciones.
Los esfuerzos realizados por el gobierno nacionalista y la
solidaridad del pueblo uruguayo permitieron asistir a los
damnificados.
Los daños materiales y los perjuicios ocasionados a la
producción agrícola-ganadera fueron incalculables.
27 de marzo de 1971. La Convención Nacional del Partido reunida en el Teatro Artigas aprueba la
“Declaración de Principios”, acepta la renuncia del Directorio presidido por
Alberto Heber Usher y posteriormente procedió a designar un nuevo Directorio
con la presidencia del Dr. Justo M. Alonso.
El viejo Teatro, cargado de gloria, de leyenda y de historia fue escenario de una
vibrante Convención que selló la ansiada unidad de los blancos. Bajo la
presidencia del Dr. Carlos Ma. Penadés, 430 convencionales se reunieron
rodeados por un público entusiasta que quería ser testigo presencial de la
histórica sesión. La mesa se integró además de Penadés, con el Esc. Víctor
Becerro y Alfredo Lara.
La sesión se inició con la lectura del “orden del día” y de inmediato se pasó a un
cuarto intermedio para analizar los poderes y convocar a los suplentes.
De nuevo en sala, se procedió a desafiliar a cuatro convencionales que habían pasado al Frente Amplio. A
renglón seguido, la Juventud del Partido Nacional presentó una moción que en su parte medular expresaba:
…”No soportamos más al pachequismo vende patria porque significa: a) la entrega de la banca al
extranjero, b) la tierra en manos de unos pocos, c) la parálisis de la producción y la asfixia de la industria, d)
el ataque sistemático a la enseñanza, e) la violación reiterada de la Constitución, y el cínico desconocimiento
del Parlamento. Rechazamos también a los tupamaros, porque significan a) más violencia, b) más caos, c)
más sufrimientos para el pueblo trabajador. Hoy se abre una puerta de esperanza. El Partido Nacional, el
abanderado histórico de las grandes causas del país, tiene en sus manos la responsabilidad de interpretar las
angustias de un pueblo postergado, que exige legítimamente una sociedad justa y libre. Reclamamos en la
fecha histórica de la unión del Partido Nacional, el puesto de vanguardia que a la juventud corresponde. No
nos resignaremos como nacionalistas y orientales que somos a presenciar marginados el devenir partidario.
Queremos y haremos un Partido disciplinado, nacionalista, popular, anti- oligárquico y ante imperialista
para ser dignos de nuestro pasado y artífices de nuestro futuro”. La moción es aprobada por aclamación.
Posteriormente se procedió a la aceptación de la renuncia de los integrantes del Directorio presidido por
Alberto Heber Usher y la aprobación de la Declaración de Principios y el Programa partidario.
27 de marzo de 1973. La Bancada de legisladores del Movimiento Nacional de Rocha realiza una
conferencia de prensa en la Casa de los Lamas, para fijar
su posición frente al comunicado emitido por los Mandos
de las FFAA el viernes 23 de marzo. El Senador Carlos
Julio Pereyra, respecto a las acusaciones sobre los
privilegios y la corrupción en la clase política contestó
enérgicamente: “Afirmamos que nos movemos con
absoluta tranquilidad en un terreno que nos es sumamente
firme, por cuanto tenemos una larga militancia luchando,