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LAS INTERPELACIONES.
En 1966 Wilson fue reelecto senador y se convirtió, hasta el cierre de las
cámaras en 1973, en un “fiscal” implacable de los gobiernos de Pacheco y
Bordaberry.
En sucesivas interpelaciones provocó: en 1967 la renuncia del ministro de
Industria Guzmán Acosta y Lara, en 1970 la del ministro del Interior, Pedro
Cersósimo y en 1972 la del ministro de Relaciones Exteriores, José Mora
Otero.
POR LA PATRIA Y NUESTRO COMPROMISO CON UD.
En ese entonces ya había nacido el Movimiento “Por la Patria”. Junto a un reducido grupo de amigos inició
la construcción de su proyecto político, el que rápidamente se transformó en realidad al verse acompañado
por la mayoría del nacionalismo del país.
Ese proyecto tenía una base programática. Nuestro compromiso con Ud., redactado por prestigiosos técnicos
fue sinónimo de la renovación que Wilson estaba impulsando en la vieja colectividad.
En las elecciones de 1971 el Movimiento Por la Patria, el Movimiento de Rocha y Divisa Blanca lo
postularon como candidato a la Presidencia. En un clima de violencia generalizada y con una campaña que
incluía la reelección de Pacheco, el Partido Nacional perdió por 12.000 votos. El acto eleccionario fue
impugnado por múltiples irregularidades. La afirmación de que se trató de un “robo”, fue confirmada al
desclasificarse archivos de inteligencia norteamericana hace pocos meses.
A pesar de que los sucesos se iban desencadenando vertiginosamente, Wilson prestó especial atención a todo
lo referido a la reformulación de la estructura partidaria. Sin dejar de lado a las prestigiosas agrupaciones
que lo acompañaron, nacen las Coordinadoras, el MUN realiza su primer congreso para en setiembre del 73
irrumpir en las elecciones universitarias, el MEN (estudiantes de secundaria) y aparece el MON (Movimiento
Obrero Nacionalista).
Estas propuestas alcanzarían su punto más alto con la creación de la Secretaría de Asuntos Sociales.
EL GOLPE DE ESTADO.
Bordaberry alcanzó la presidencia con apenas un 22% de los votos y pretendió
alcanzar la mayoría parlamentaria ofreciéndole ministerios y cargos públicos
al Partido Nacional. Por la Patria y el Movimiento Nacional de Rocha
rechazaron esa posibilidad señalando que la gravedad de la situación
económica y política requería reformas profundas en el agro, la industria, la
banca y el comercio exterior.
Bordaberry pactó entonces con los sectores minoritarios del Partido Nacional.
Entre 1971 y 1973 tuvo lugar una escalada de enfrentamientos protagonizados
por la guerrilla tupamara y las Fuerzas Armadas, quiénes proclamaron su
victoria en 1972, pero simultáneamente comenzaron un duro ataque contra lo
que afirmaron era la corrupción de empresarios y políticos.
En febrero de 1973 los mandos militares desconocieron al ministro de Defensa, general Antonio Francese y
emitieron los Comunicados 4 y 7, de vago sentido populista o “peruanista” en el sentido que entonces se
daba al proceso protagonizado en Perú por el general Juan Velazco Alvarado.
Ante estos acontecimientos, Wilson Ferreira sostuvo desde el primer momento una conducta de reafirmación
democrática.
En su programa de Radio Sarandí, el 13 de febrero de 1973 afirmó, resumiendo el proceso:”Para el Partido
Nacional es muy clara la actitud a asumir. No nos sirve el gobierno del señor Bordaberry porque no le sirve
a la República. No nos sirven los salvadores autodesignados, cualquiera que pudiera ser la honradez de su
intención. Y si las magistraturas constitucionales son débiles, hay un solo modo de defenderlas, que es
hacerlas pasar por el baño lustral de la investidura popular. Consúltese al pueblo de la República y estése a
