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3 Junio 1928
Att: 45,000 Ref: Youssef
Mohamed (Egy) HT: 2-0
URUGUAY 4
(Petrone 2, Castro 2)
ALEMANIA 1
(R.Hofmann)
Uruguay: Mazzali Nasazzi(cap), Arispe Piriz, Fernandez, Gestido
- S.Urdinaran, Castro,
Petrone, Cea, Cámpolo.
Alemania: Stuhlfarth-Beier,
Weber -Knopfle, Kalb(cap),
Leinberger - Albrecht,
Hornauer, Pottinger,
R.Hofmann, L.Hofmann
Para contar esta historia tenemos que trasladarnos a la década de los años veinte. Entonces no había dinero en juego,
pero si mucha hambre de gloria. En ese terreno se movía
como pez en el agua Uruguay, que sumaba casi todos los
partidos que jugaba por victorias. Uno de los jugadores que
conformaban aquel equipo celeste era Adhemar Canavesi, el
cual solía siempre jugar de titular.
Pese a ello, Canavesi tenía un lunar cuando disputaba un
partido con los charrúas: siempre que había jugado de titular
contra Argentina Uruguay mordía el polvo. El destino, caprichoso como nadie, quiso que la final de los Juegos Olímpicos
de 1928 la disputaran ambos países. Por entonces éste era
el torneo más importante que se jugaba, ya que los Mundiales aún no existían.
Por ello, a Canavesi le entró el pánico al escuchar cuál era su
rival para la final. Él era titular y pensaba que si volvía a jugar
contra Argentina su país iba a perder el partido decisivo al
que tanto les había costado llegar. Sobre todo, porque sobre
la cabeza de Adhemar no hacía más que sobrevolar que, por
si fuera poco, la última vez que jugó contra los albicelestes
se metió un gol en propiamente. Así, ni corto ni perezoso, se
bajó del autobús que llevaba a sus compañeros al campo y
se quedó en hotel. Lo más curioso de todo fue que la táctica
de Canavesi dio resultado: Uruguay ganó el partido y él también pudo formar parte de la historia, aunque a su manera.
Fuente: Álvaro Heralta
