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En 1927 es nombrado para participar en el Torneo Sudamericano a
disputarse por primera vez en tierras incaicas en su capital Lima. En
este torneo Figueroa no defraudó y aunque Uruguay no fue campeón
el “Chueco” se consagró al ser goleador del campeonato continental.
Para 1928 Figueroa debe afrontar la lucha de quedar en la lista de
jugadores que representaría a Uruguay en los Juegos Olímpicos de
Amsterdam. Finalmente concurre como suplente de Antonio Cámpolo.
Anota un gol en el partido de preparación que le tocó jugar contra el
Stade Havrais francés.
No le tocó actuar en el torneo hasta la segunda final con los argentinos. En ella su actuación fue memorable. Anotó el primer gol, le anularon mal otro (según las crónicas de la época) y realizó la jugada del
segundo. Para muchos periodistas presentes fue el mejor jugador de
la cancha.
En el viaje de ida de la selección por barco se produjo una anécdota
que pinta la bonomía de nuestro protagonista. Compartía camarote
con el “Vasco” Cea . Tanto él como los demás miembros de la delegación sabían que era la primera vez que el “Chueco” cruzaba el Atlántico y le pasaron factura...Al aproximarse el día del cruce de la línea del
Ecuador, lo convencieron a Figueroa mostrándole el globo terráqueo
ORO CELESTE
FIGUEROA
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